Hoy en día, las grandes compañías han reemplazado el método de fichaje con tarjetas por los relojes con lector de huellas digital para un mayor control de acceso de su personal. Este lector reconoce las impresiones que se realizan al poner en contacto sobre una superficie las crestas papilares, es decir, las glándulas de secreción de sudor ubicadas en la dermis, de un dedo de la mano. La finalidad de esta tecnología del lector de huellas aparece al querer identificar con exactitud a una única persona, certificando la autenticidad de la misma utilizando este dispositivo electrónico que registra la huella digital y un programa que la constata.

Con el lector de huellas dactilares de inmediato se hace pública la biometría, el estudio de los métodos automáticos de identificación de personas basado en características físicas o conductuales, como por ejemplo las huellas de los dedos, las venas de la mano, el iris del ojo y demás.

Los recientes avances en el lector de huellas digital han hecho posible que se incremente la seguridad de los datos obtenidos a partir de logaritmos nuevos, ayudando a que las compañías tengan un pormenorizado control de acceso y control horario de sus empleados.

Los empleadores, supervisores o recepcionistas, de esta manera tienen un control horario preciso sobre los ingresos y los egresos, erradicando las posibilidades de discusión o convencimiento sobre terceros por parte del empleado en falta.

Este sistema no sólo posibilita un mayor control horario sobre las rutinas laborales sino que también posibilita un aficaz control de acceso, vigilando las entradas y las salidas a zonas restringidas de la empresa, contribuyendo con su seguridad en todo sentido, programando por ejemplo, un esquema para controlar las visitas y hasta los vehículos que arriben al establecimiento.