En realidad considero que no es tan sorprendente los emprendimientos de adolecentes. Vasta con observar en actitud de meditación; calles repletas de niños y jóvenes ganándose la vida y la de su familia con un sin fin de actividades, desde venta de chicles, lustrado de calzado hasta lavadores de autos y eficientes mensajeros.
Todos y cada uno de los caso tienen un gran mérito, pero posiblemente es mayor para quienes en una franca desventaja económica y circunstancial, logran salir airosos en este mundo tan complicado y lleno de desigualdades.

Saludos.

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