Para muchos trabajadores y empresarios, e incluso gobiernos, el emprendimientos social sigue siendo un concepto difuso, cuando no desconocido. Álvaro Ramírez, del Departamento de Creación de Empleos y Desarrollo de la Empresa la OIT, explica su definición y alcance.

¿Qué es un emprendimiento social?

No existe una definición única y universal sobre emprendimiento social. Ni tampoco existe un único tipo. Sin embargo, todo emprendimiento social incluye tres elementos clave: un objetivo social, una innovación transformadora y un modelo de negocios sostenible. El emprendimiento social suele darse, y tener éxito, en los sectores de la economía donde el mercado ha fallado y la acción del Estado es inexistente o ineficaz. Un emprendimiento social, cuando resulta exitoso, puede no sólo transformar las vidas de los beneficiarios, sino también la forma de abordar un problema en general.

¿Puede decirse que una empresa que practica la responsabilidad social corporativa es un emprendimiento social?

No. Una empresa que practica la responsabilidad social corporativa se preocupa por el impacto que su actividad tiene en la sociedad y actúa acorde a esa preocupación, pero su objetivo sigue siendo económico, no social. Tampoco debemos confundir el emprendimiento social con otros conceptos o actividades como organizaciones sociales, activismo social o la provisión de servicios sociales. El emprendimiento social tiene similitudes con estos conceptos y actividades, pero ninguno de ellos reúne los tres requisitos básicos de objetivo social, innovación transformadora y modelo de negocios sostenible.

¿Puede darnos un ejemplo concreto de un emprendimiento social?

Hay muchos alrededor del mundo y en América Latina, pero tal vez uno de los más conocidos y exitosos sea el Grameen Bank de Bangladesh, fundado por el economista Muhammad Yunus. Los emprendedores sociales pueden convertirse en importantes agentes de cambio e innovación social. Este fue el caso de Muhammud Yunus y su banco, que desde hace 34 años ha otorgado más de 6.600 millones de dólares en concepto de “micro créditos” a ciudadanos de bajos recursos de todo el mundo. Mediante este innovador proyecto, Yunus no sólo logró ayudar a millones de personas pobres sino que además revolucionó la industria financiera. Hoy en día existen bancos de primera línea que ofrecen “micro créditos”. Se trata de un ejemplo paradigmático de un emprendimiento social. No en vano Yunus recibió el Premio Nobel de la Paz en 2006.

¿Puede decirse que el emprendimiento social se está expandiendo como modelo y concepto? ¿Por qué?

Sí. Por un lado vemos que las menciones en los medios de comunicación sobre emprendimientos sociales se han triplicado en los últimos tres años. Hoy en día también existen varias universidades en diversas partes del mundo, desde Singapur hasta Brasil, con cátedras destinadas al emprendimiento social. Por otro lado, el apoyo financiero a este tipo de actividades también va en aumento y los gobiernos de los países industrializados están creando leyes para otorgar reconocimiento jurídico a las empresas sociales en sus respectivos marcos normativos. Esta expansión obedece a diferentes factores: cambios en el funcionamiento de los Estados de bienestar (principalmente en los países industrializados), las falencias del Estado y el mercado, los mayores incentivos a la innovación social, y la creciente demanda de servicios sociales y comunitarios. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer para poder aprovechar todo el potencial que ofrece el emprendimiento social como concepto y modelo. En este sentido, el concurso “Emprendedor Social del Año – América Central 2008” de la OIT y la Fundación Schwab es un paso en la dirección correcta.

¿Cómo contribuyen los emprendimientos sociales al desarrollo de la sociedad?

Se puede decir que lo hacen de cuatro maneras. Primero, enfrentando necesidades sociales insatisfechas; por ejemplo, brindándole oportunidades de empleo y desarrollo a grupos marginados que no han recibido repuestas del mercado ni del Estado. Segundo, mejorando la calidad de los servicios sociales; por ejemplo, mediante la introducción de nuevas formas de solucionar viejos problemas. Tercero, fomentando prácticas éticas en los mercados; por ejemplo, promoviendo el comercio justo. Cuarto, atrayendo a nuevos empresarios que quieran hacer una diferencia en la sociedad.