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Comercio con Venezuela: ¿Cómo Manejar la Situación Actual?

El comercio con Venezuela ha sido un verdadero dolor de cabeza para Colombia, durante los últimos cinco o seis años, debido a los múltiples altibajos de las relaciones bilaterales.

Con la llegada al poder de un régimen, marcadamente, populista, como lo fue el de Hugo Chávez y como lo es, en la actualidad, el de Nicolás Maduro, es bien complejo el asunto comercial.

Lo anterior, en vista de que, por pretender adquirir protagonismo y, por sobre todas las cosas, por ubicar “cortinas de humo”, para tratar de restarle relevancia a los enormes problemas de régimen chavista, han puesto toda clase de trabas para distraer a una opinión pública interna, que ya no cree en nada de lo que tenga que ver con el llamado “oficialismo”.

La crisis fronteriza afectó, aún más, el Comercio con Venezuela

De otro lado pero en el mismo orden de ideas, la crisis de la frontera colombo-venezolana, que fue caprichosamente provocada por Maduro, sin fundamentos reales y convincentes, no se ha podido solucionar, por más reuniones que se hayan verificado entre las cancilleres de ambos países.

El famoso y desafortunado CADIVI, a su vez, ha sido otro “palo en la rueda” para los socios comerciales de Venezuela, especialmente, para los exportadores colombianos.

Y, si le aunamos el hecho de que, no hace mucho, desaparecieron 25 mil millones de dólares del CADIVI, el asunto parece complicarse aún más.

Ahora, Venezuela es un país absolutamente desabastecido hasta de los elementos más básicos y urgentes, como es el caso de los alimentos, las medicinas, los artículos de aseo personal y demás.

Colombia, por su parte, es una nación productora de alimentos, por excelencia, pero pocos pretenden abastecer a su vecino, dado el temperamento cambiante de Maduro. Por ahora, el comercio con Venezuela es cuestión de esperar con paciencia.

Lo mejor, en nuestro particular concepto, es esperar a que la nueva Asamblea, de mayoría opositora al gobierno actual, muestre sus capacidades de cambiar el actual estado de cosas y hacerle un importante contrapeso a un régimen socialista desgastado y llamado al “cuarto del olvido”, más temprano que tarde.

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