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Como se determina el precio de un producto

El precio es el valor monetario que le asignamos a nuestros bienes o servicios al momento de venderlos.

Para poder determinar cuál será el precio o los precios de nuestros productos podemos usar dos métodos: el método de costos, que consiste en sumar todos los costos del producto y luego añadirle el margen de ganancia que queremos ganar, por ejemplo, el 25%. Y el método de promedio de mercado, que consiste en determinar el precio de nuestro producto, basándonos en el promedio de los precios de los productos similares al nuestro que existan en el mercado.

Sin embargo, determinar qué precio ponerle a nuestros productos, no debe ser una tarea tan simple, debe ser una decisión que meditemos y analicemos bien. Estos dos métodos no deben ser usados exclusivamente, pero sí debemos tomarlos en cuenta al momento de definir los precios, siempre debemos saber cuáles son los costos de nuestros productos, de modo que, por ejemplo, tratemos de alejarnos lo más posible del punto de equilibrio (donde los costos son iguales a las ventas). Y siempre debemos conocer cuál es el promedio de precios de los productos similares al nuestro, de modo que nos sirva como referencia para, por ejemplo, no alejarnos mucho de dicho promedio.

Al momento de definir el precio de nuestros productos, siempre debemos ponernos en el lugar de los consumidores, cuánto creemos que estarían dispuestos a pagar por nuestros productos dados los precios de los productos de nuestra competencia (sean productos similares o complementarios al nuestro), dadas las características de nuestro producto, sus beneficios, su exclusividad, la identificación de la marca, el lugar de la venta, etc.

Se suele pensar que tener precios bajos en comparación a los precios promedios del mercado es la mejor forma de competir, sin embargo, debemos tener cuidado con ello. El tener precios bajos, nos da mayores posibilidades de aumentar el número de clientes, así como la frecuencia de compra de nuestro producto, pero con la desventaja de que además de tener un bajo margen de ganancia, al optar por precios bajos necesitaremos una buena reducción de costos, por ejemplo, en los materiales que conforman nuestro producto, y de ese modo, podríamos correr el riesgo afectar o reducir la calidad del mismo.

Antes que decidirse por poner precios bajos, es preferible que busquemos una diferenciación (algo que podamos ofrecer que nuestros competidores no lo hagan), por ejemplo, calidad en el servicio. La opción de los precios bajos es fácil de neutralizar por nuestra competencia y es difícil de poder mantenerla por un tiempo prolongado.

En cuanto a los precios bajos, una estrategia podría ser optar por precios bajos cuando estamos introduciendo un nuevo producto al mercado (precio de introducción), para de ese modo, lograr una rápida penetración en el mercado, que el producto tenga una rápida acogida, o para que se haga rápidamente conocido. Para luego aumentar el precio por efecto de la demanda (aumentar los precios cuando la demanda del producto llegue a ser alta).

El decidirse por precios medios, es decir, precios cercanos al precio promedio del mercado, nos da la ventaja de ser precios cómodos de manejar, pero la desventaja de que son los de mayor competencia.

Y en cuanto al optar por precios altos, nos dan la ventaja de lograr un mayor margen de ganancia, pero la desventaja de la posibilidad de que tengamos menos clientes.

El ponerle precios altos a nuestros productos, puede tomarse como una estrategia, por ejemplo, cuando estemos introduciendo un nuevo producto al mercado, y queramos aprovechar las compras hechas como consecuencia de la novedad del producto, o cuando queramos darle a nuestro producto una sensación de calidad o de prestigio. Luego tienes que aprender algunos conceptos que te ayudaran a vender más.

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