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El Gobierno Corporativo y La Cultura Empresarial

Introducción

Los problemas de muchas organizaciones empresariales, se encuentra en la falta de un Gobierno Corporativo comprometido con su visión y misión empresarial en acción ante los diferentes stakeholders.

Desarrollo

Existen diferentes modelos de Gobierno Corporativo  que se han forjado por los diferentes contextos históricos, sociales y culturales de cada país, se  identifican cuatro elementos esenciales:

  1. Aspectos generales que otorgan forma a los objetivos del derecho de propiedad de las sociedades y del mercado de capitales como el sistema de estructura de propiedad de las sociedades en particular las cotizadas;
  2. Grado de desarrollo del sistema y confiabilidad;
  3. Expectativas de los administradores, accionistas y del público en general;
  4. Grado de especialización sofisticación de los mercados de capitales y de otras instituciones del mercado (Carrillo, 2009), por lo que se puede decir que el modelo puede variar básicamente por dos elementos: el sistema económico y el modelo de la organización empresarial.

Las propuestas sobre el gobierno corporativo, parten de las aportaciones sobre el comportamiento de los gestores, los costes de agencia y la estructura de propiedad (Jensen & Meckling, 1976; Chandler, 1988; Tirole, 2001) y su aplicación al campo de las finanzas (Fama & Miller, 1972; Fama, 1980).

La difusión de estos planteamientos permitió su sistematización en manuales específicos (Jensen & Smith, 1984; Zingales, 1998; Vives, 2006; Tirole, 2006). En contraste la crisis financiera ha revelado fallas estructurales de gobierno corporativo a pesar de múltiples desarrollos en materia (OCDE, Basilea, etc), principalmente por insuficientes monitoreo de la alta gerencia por parte de la Junta Directiva, inadecuada gestión de riesgo, estructuras y transacciones bancarias innecesarias complejas y opacas.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), desarrolló los principios de Gobierno Corporativo (1999) y realizó una revisión de los mismos en 2004, con la finalidad de ayudar a los gobiernos de los países miembros y no miembros de la OCDE en la tarea de evaluar y perfeccionar los marcos legal, institucional y reglamentario, aplicables al gobierno corporativo en sus respectivos países, y la de ofrecer orientación y sugerencias a las Bolsas de valores, sociedades, inversores y demás partes que intervienen en el proceso de desarrollo de un modelo de buen gobierno corporativo. Contribuyendo al desarrollo de valores en el ámbito del comportamiento profesional y ético del cual dependen los mercados que funcionan correctamente.

En cuanto al valor de buenas prácticas de gobierno corporativo en las organizaciones, es de recordar la encuesta a inversionistas institucionales de los importantes mercados del mundo, ejecutada por McKinsey & Company (2002), reflejó que tres de cada cuatro inversores se demostraba dispuesto a pagar un “premio”  a una empresa con buenas prácticas de gobierno corporativo en relación a otra empresa con parejo desempeño financiero, pero con prácticas que no son consideradas “buenas”. Buenas prácticas  por lo tanto, redunda en una clara gestión y cotización en el mercado de las acciones de esta clase de empresas.

La calidad humana en la organización sino se  compromete con ella, será muy difícil que obtenga un alto grado de compromiso de la dirección; es condición necesaria para la excelencia humana, la calidad ética de las personas de una organización pueda crecer y desarrollarse, y sin la dimensión ética, la calidad de las personas y de sus acciones quedan reducidas a lo estrictamente técnico y afectivo.

Y, por último, las principales preocupaciones para las organizaciones en la actualidad, y en el futuro previsible se pueden sintetizar en:

  1. El impacto de la regulación sobre sus actividades;
  2. El impacto de la tecnología en sus operaciones;
  3. La generación de beneficio aceptable del capital; y
  4. La restauración de la credibilidad y la confianza entre los usuarios de los usuarios/consumidores y la sociedad en general (lo que podría denominarse capital moral). Estos cuatro temas apuntan a una aclaración del propósito de las organizaciones y plantean cuestiones fundamentales para el gobierno y la cultura de las organizaciones empresariales.

EL gobierno corporativo podría moldear fuertemente los valores éticos de una organización, pero no serán sus valores individuales, sino más bien la cultura de la corporación, la que se convierta en el principal determinante de la ética empresarial, ya que las diferentes empresas proporcionan diferentes culturas que definen los valores.

Diferentes formas de pensar definen los principios éticos de cada organización, es así que las buenas prácticas comerciales consideradas éticas en un país, podrían no ser consideradas en otro país de manera similar. A pesar de ello, normas éticas como la honestidad, integridad, auto-disciplina, lealtad y compasión (humanismo) son aceptadas universalmente.

Siendo entonces el beneficio motor dinamizador de toda organización empresarial y de cada individuo, conlleva a la toma de decisiones incomprensibles, a veces, para el resto de la sociedad. Aunque en las decisiones existen varios factores inherentes, como lo económico, político, ético y social, que afectan de forma directa o indirecta, tendiendo a variar con los periodos de tiempo, las ubicaciones de las empresas, el alto beneficio, la cultura empresarial, y los tipos de organizaciones serán la clave fundamental de la sostenibilidad empresarial.

Y, por último, es de considerar que las decisiones del gobierno corporativo y del apoyo operativo como de la organización pueden variar por tres elementos latentes como la actitud, la oportunidad y la presión:

  • La actitud, de no administrar y controlar los riesgos con un control interno preventivo concurrente, en todo el proceso productivo,
  • La oportunidad, de evadir las normas y leyes vigentes gubernamentales, buenas prácticas  por la falta de controles y desregulación administrativas y de controles internos,
  • La presión, que involucra el sometimiento a la velocidad de reacción y no tomar las prevenciones, evadiendo sus voluntades y convicciones endógenas y exógenas que constituyen la intención de realizar o no la acción.

En definitiva

La robustez de una empresa dependerá de su cultura, valores  y conductas adoptadas en sus procesos productivo de toda la organización empresarial.

El problema, no está en las organizaciones  en la falta exclusiva de políticas y  procedimientos  de normas positivas, sin anclar  sus bases sobre una estructura de cultura corporativa en marcha a través de un sistema de cumplimiento por lo que se requiere valores y principios puestos en la práctica a través del apoyo del mismo Gobierno Corporativo de las entidades organizaciones empresariales, en que el ejemplo, marque la efectividad, incluidos los incentivos adecuados que son elementos esenciales de su éxito y permanencia en el mercado.

«Quien no conoce sus procesos productivos, no conoce a sus usuarios/consumidores.» -Félix Campoverde Vélez. Ph.D Econ.

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