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El martillo de Thor del emprendedor

ROMPE TUS BARRERAS ANTES DE EMPRENDER

Solo el que sea digno del martillo podrá poseerlo y tener su poder. Para un emprendedor es imprescindible poseer el martillo de Thor, sin él está condenado al fracaso. Es un símil bastante metafórico pero tiene su explicación.

Cuando mi jefe rescindió unilateralmente mi contrato laboral de farmacéutico adjunto ya llevaba mas de 13 años trabajando en farmacia, me vi en la calle, y la sensación fue como si de repente se acabase el suelo donde pisaba y me encontrase un gran abismo. Ante él sólo escuchaba una voz repetidamente, «tienes que volar», fue la sensación del pajarillo que sale del nido repentinamente y debe lanzarse al vacío y abrir las alas para volar por sí mismo. Me empujaron, salté e intente volar.

Tras el jarrón de agua fría sólo tenía vértigo y un cuaderno en blanco encima de la mesa con un sólo objetivo, buscar y comprar una farmacia. Soy licenciado en farmacia por la Universidad de Sevilla y no tenía previsto otra cosa que no fuese relacionado con la botica, claro que los precios de ventas de las farmacias están super inflados y en casi toda España te venden una farmacia por el doble de lo que factura al año como mínimo, así que comprar una farmacia se empezó a volver una utopía o un suicidio. Comencé a estudiar el mercado de compra venta de farmacias y tras barajar varias ofertas en pueblos pequeños, no tenía otra posibilidad, me decanté por Navarra donde la legislación farmacéutica es distinta y los precios están menos inflados. Me fui hasta allí con el objetivo ya visto de comprar una farmacia preciosa en un pueblo de la rivera de Navarra pero al final la operación bancaria no salió. El abismo ahora era mayor y ya no le veía el fondo, fue entonces cuando agarré el martillo de Thor y comencé a volar.

Cuando te ves sin referencia pero con necesidad de hacer algo tu cuerpo se pone en situación de alerta y comienza a pensar con más celeridad, es como el pez que siempre ha nadado en un río alentado por su surco y corriente y de repente se topa con el mar, a dónde va? Ya con el martillo en mano empecé a romper mis propias barreras y se me abrió un gran abanico de posibilidades, un gran mercado. Obviamente con una titulación importante tus previsiones laborales le limitan y concretan a un sector específico pero cuando te desprendes del regazo de mamá comienzas a ver el mundo en todo su esplendor y con él infinidad de retos y alternativas.

Fueron muchas las que estudié y probé, restauración, franquicias varias, idéas innovadoras….pero al final el destino me guió hace un dulce lugar. Como por casualidad cuadró en fecha el cumpleaños de mi hija y como cada año fuimos a comprar las chuches a una macro tienda de chuches que hay en mi localidad, estaba hasta arriba de gente y de repente lo vi claro, era la única tienda así en mi ciudad y no había otra igual en ciudades colindantes, una idea de negocio original, genuina y como estaba viendo con muy buena aceptación, podría ser una buena opción. Me puse a buscar local en un pueblo vecino al mío, a pocos kilómetros y tras encontrar uno cercano a un centro comercial, en un mes ya estaba remodelando para abrir cuanto antes. De repente, y sin conocer absolutamente nada del negocio, como aquel que va a emigrar a un país extranjero y tiene que aprender su idioma, cultura y costumbres, tuve que estudiar proveedores, precios, tarifas, márgenes comerciales etc… todo un universo nuevo se abría ante mi y la sensación era como una gran bocanada de aire fresco entrando al fin en mi vida.

Siempre tuve mucha inquietud por todo, desde pequeño y en mi interior siempre tuve esa alma de emprendedor que te empuja a querer manejar tu propio destino laboral, tu propia vida. Al final no fue como farmacéutico y hoy día doy gracias por ello ya que he tenido la oportunidad de abrir mi mente, agarrar el martillo de Thor y romper muchas barreras establecidas que me hubiesen impedido ser yo mismo. El futuro no está escrito para nadie, las barreras sí, las ponemos nosotros mismos, solo hay que romperlas y contemplar todo un gran mar de posibilidades para navegar a toda vela. Por mi parte llevo ya mas de 2 años vendiendo caramelos en grandes cantidades y con el objetivo de abrir otra tienda en otro lugar y expandirme por internet también, pero eso ya, como diría la peli, es otra historia.

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