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Encuentro de dos mundos

El encuentro de dos mundos
Por Alexander Dorado

1. ¿Por qué Dos mundos si somos parte de uno solo?

Somos parte de un mundo y de un universo físico y natural, pero en el sentido pictórico y figurado, está el mundo de los “grandes y el de los pequeños”; y debe darse un encuentro, una convergencia, entre el maravilloso mundo de los niños, niñas y adolescentes, y el mundo de los adultos.

Al crecer toda persona pierde parte de su naturaleza de niño; ojala no se perdiera del todo esa parte esencial de los niños que encanta; su inocencia, ingenuidad, dulzura, alegría, capacidad de asombro, espontaneidad. Los adultos tenemos la tendencia a volvernos seres psico-rígidos, programados, aconductuados.

“Cuando era niño, pensaba, como niño, hablaba como niño, actuaba como niño; ahora que soy mayor, he dejado aquello que era de niño”.

2. La responsabilidad del adulto

Los adultos tenemos la responsabilidad de crear ambientes adecuados, saludables, escenarios de crecimiento y desarrollo para los niños, niñas y adolescente. El adulto no solo tiene la responsabilidad de ser un proveedor de bienes materiales y satisfacer necesidades de esta naturaleza, sino de educar y formar a los infantes para la vida, sembrando principios y valores.

La ley de la vida nos enseña y señala el camino a seguir; los adultos deben darse a la tarea de preparar a quienes son las semillas del futuro, los hombres y mujeres del mañana.

“Instruye al niño en el camino y cuando fuere mayor no se apartará de él”.

“El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde”. Gabriela Mistral

El problema que presenta la sociedad actual, es que existe una brecha y por tanto un vacío entre los adultos, jóvenes y niños. Muchos adultos, nunca se prepararon para ser padres, y menos para ser maestros o líderes. También hay que decir, que nadie aprendido.

En la mayoría de los casos de repiten patrones de conducta aprehendidos. “como somos nos reproducimos”. Los padres tienen a repetir sus experiencias de la infancia con sus propios hijos. Es común encontrar que los adultos de hoy, fueron en su infancia, niños maltratados, con carencias afectivas. Esto debe llevarnos a hacer una reflexión, para no caer en una réplica de una experiencia anterior. Lo importante es hacerlo diferente y mejor.

«Antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar a los pequeños. Ahora tengo seis pequeños y ninguna teoría». Lord Rochester

La gran crisis social, estriba en que el adulto no solo incumple su labor educadora, formadora, sino que debido a la descomposición social en la que estamos sumidos; los adultos se han convertido en la principal causa de las crisis que sufren los niños desde muy temprana edad. (Ausencia de los padres, abandono del hogar, maltrato físico-psicologico; abuso sexual, adicciones, etc.)

Crisis que son el resultado de un comportamiento sistemático que se presenta en la sociedad, sin respetar estratos socio económicos, niveles de educación, ni condiciones de desarrollo. El común denominador, es la conmoción que se sufre en la familia, núcleo fundamental de la sociedad.

Los pequeños de hoy son los líderes, empresarios, dirigentes, educadores, padres del mañana; y debemos construir un futuro viable, y escenario posible, esperanzador para estas nuevas generaciones. De allí la importancia de aprender, desaprender, reaprender. Y transmitirles a estos niños y niñas una nueva cultura ciudadana, inspirada en valores como el respeto, la tolerancia, la responsabilidad, el trabajo, la civilidad, la espiritualidad.

3. La orfandad en un mundo desigual

La metáfora de los mundos no solo corresponde al universo imaginario y real que envuelve o en el que se desenvuelven grandes y pequeños; sino también, a las diferencias entre los mundos. Desde la antigüedad, y así lo registra la historia, el mundo se ha ido caracterizando por sus desigualdades. La falta de equidad social ha conducido a la humanidad a un desequilibrio global.

Cuando pones fe, esperanza y amor juntos puedes criar niños positivos en un mundo negativo. Zenón de Elea

El tema, no es que el mundo sea negativo, sino que seamos capaces de construir una generación sana, en medio de un mundo en crisis. La pregunta es ¿Cómo conseguirlo? ¿Cómo criar, educar a los niños y niñas en un mundo caótico y negativo?

Encontramos un planeta polarizado, por el mundo de la pobreza y la riqueza; el desarrollo y subdesarrollo, el primer y tercer mundo; el países aliados y países enemigos; amigos de la paz y los amigos de la violencia. En este planeta polarizado también está presente un mundo de orfandad.

La orfandad relacionada no solo con la perdida material de los padres; sino la ausencia de los mismos; la orfandad entendida en diferentes esferas; la orfandad de un pueblo frente al estado o sus gobiernos; la orfandad patrimonial de un familia que carece de bienes básicos; la orfandad espiritual en la que yace la humanidad.

Los niños son la esperanza del mundo. José Martí

La sostenibilidad de la empresas esta en los niños. Peter Senge

Los niños y niñas son la esperanza, es una nueva generación capaz de combatir la pobreza que la meta social del Siglo XXI, la falta de educación, de salud; que padecen las comunidades del tercer mundo. Para el caso de Colombia, una de las estrategias que ha desarrollado la Presidencia de la Republica, en el Programa “De cero a siempre”, nos tiene que llamar y convocar a todos y todas, para aportar un granito de arena.

Construyendo puentes, disolviendo barreras
Esa gran brecha y vacío que existe en la sociedad debe ser salvado o superado por las iniciativas de una “comunidad adulta”, esto es, una comunidad que ha cursado un proceso de madurez y ha asumido con compromiso su responsabilidad social, enfocada en primera instancia a los más pequeños y en segunda instancia a los más débiles o vulnerables.

Una comunidad adulta, no es aquella que solo presenta una mayoría de edad, sino que reúne las competencias humanas y sociales para abordar una problemática y darle solución; es una comunidad gestora, proveedora; una comunidad que lidera procesos, que abre caminos, prepara relevos y deja un legado.

Una comunidad adulta, comprende su responsabilidad social con la generación presente y con la venidera; no se trata solo de pensar en qué mundo le vamos a dejar a los hijos, sino que hijos le vamos a dejar al mundo. Una comunidad adulta, por tanto ejerce paternidad; de esa manera evita la orfandad de paternidad y la orfandad patrimonial.

Preparando a los infantes para el futuro
Prendre un enfante par la main
Pour l´emmener vers demain
Pour Lui donner la confiance en son pas
Prendre un enfant por un roi Toma a un niño de la mano
Para llevarlo al futuro
Para darle confianza en sus pasos
Toma a un niño por un rey

“Esta canción invita a tomar a un niño por la mano para llevarlo, con el corazón por la senda del crecimiento y la ternura, para mostrarle caminos, para conducirlo al futuro. Este hermoso canto recuerda a la sociedad esa obligación que todo adulto debe tener para que la infancia aprehenda el mundo con las mejores perspectivas de llegar a la felicidad; nos muestra la fragilidad de los niños y las niñas sino los llevamos en ese proceso de incorporación al mundo social”.

La invitación es acompañar a los niños y niñas para que ellos vayan explorando y descubriendo sus recursos, habilidades, valores, limites. Este proceso les permite estructurar su personalidad, con principios que se afirman en un ambiente propicio de desarrollo.

Los primeros años y la estructuración de la personalidad
Cuando un niño nace su cuerpo es sagrado, tanto por su pureza, como por ser una expresión del milagro de la vida; “así como el niño crece en el vientre de su madre, es la obra del Creador, (de misteriosa) que nadie la puede entender”. La madre alimenta a su hijo a través de sus pechos, que representan fuente de alimento y vida, y al tiempo, la intimidad y pudor de la mujer.

La fragilidad del cuerpo del niño o la niña, demanda de su madre, primera persona a su dedicación y cuidado; como de quienes velan por cuidar su integridad física y emocional, que le traten de manera delicada y tierna. Cualquier acto brusco o tosco, así sea involuntario, es recibido por el niño o la niña como una expresión de rechazo, y violencia. Las necesidades primarias del infante se centran en el amor, alimento, protección y cuidado.

La Primera Infancia.
Se conoce como la primera infancia aquella etapa de la vida que va desde el nacimiento hasta los 6 años de edad. La atención integral en la Primera Infancia es la clave para crear un mundo donde impere la esperanza y el cambio, en lugar de la privación, la orfandad y la desesperación, y para fomentar la existencia de personas capaces de construir países prósperos y libres

Los efectos de lo que ocurre durante el período de embarazo y los primeros años de vida de un ser humano suelen ser duraderos y en algunos casos, permanentes. Durante el último trimestre de la gestación y hasta los 3 años de vida se desarrollan muchas de las estructuras del cerebro y se establece todo un sistema de interconexiones esenciales para su correcto funcionamiento y el de todo el sistema nervioso central.

Es en los primeros años donde se construyen conceptos de autoestima y valía; donde se fortalecen los sentimientos de seguridad, aptitud personal, de adecuación; el infante a partir de la reafirmación positiva y el reforzamiento continuo; así como el desarrollo de su autonomía por medio del aprendizaje activo, le permite ir construyendo una imagen, un concepto, y unos criterios adecuados de sí mismo, que serán fundamentales, en la estructuración de su personalidad, su proyección personal, relaciones y éxito en la vida.

“Cuál es el pensamiento en su corazón, tal es el”.

“Ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino piense de si, con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.

Componentes tan fundamentales como la confianza, la curiosidad, la capacidad para relacionarse con los demás, y de expresarse, así como el ejercicio de la autonomía, dependen del tipo de atención y cuidado que reciben los niños por parte de ambos padres y de las personas encargadas de cuidarlos. Lo que niños y niñas aprenden durante los primeros años va a determinar en gran medida tanto su desempeño en la escuela primaria como los logros intelectuales, sociales y laborales a lo largo de su vida.

El terreno perdido en materia de aprendizaje y desarrollo durante los primeros tres años de vida nunca se recupera. Esto en términos prácticos quiere decir que los niños que no reciben lo que necesitan durante este período, no van a poder desarrollar todo su potencial.

La oportunidad que tenemos los padres, maestros y educadores para invertir en el desarrollo de la primera infancia se limita a este corto periodo de la vida, decisivo para obtener importantes retornos sociales y económicos que se traducen en desarrollo humano y social.

Las inversiones que promueven el desarrollo integral en la primera infancia se justifican, en primer lugar, desde la óptica de los derechos, ya que el desarrollo truncado de un niño o una niña, cuando pudiera haberse evitado, viola un derecho humano fundamental.

También hay un fuerte argumento de equidad y justicia social, ya que los niños y niñas que se enfrentan a ambientes o factores negativos pueden quedar permanentemente rezagados en su desarrollo. También hay razones económicas que justifican la inversión durante la primera infancia, ya que ésta conlleva a un aumento en la educación y la productividad a lo largo de los años y a un mejor nivel de vida cuando el niño o niña llega a la edad adulta.

Prevención hacia la salud mental
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define que no es solamente ausencia de enfermedad sino el estado de completo bienestar físico, mental y social. Está demostrado que resulta menos costoso y riesgoso, hacer medicina preventiva que curativa; y esto se aplica no solo al aspecto físico sino mental; más aún cuando entendemos la relación que existe entre la mente y el cuerpo; ya que más del 80% de las enfermedades y padecimientos humanos son de origen emocional. Lo que se conoce como alteraciones psicosomáticas.

La antigua frase axiomática, “mente sana, cuerpo sano”, toma especial vigencia en mundo actual, donde las socio patías modernas se hacen cada vez más complejas; y problemas sicosociales como el estrés, la soledad, la orfandad, se han convertido en una especie de pandemia social.

Frente a esta realidad, resulta imperioso adelantar programas preventivos, que si bien, pueden producir ahorros al Estado y a la sociedad, reducen la necesidad de atención de salud curativa, lo que significa evitar o reducir daños emocionales, físicos y sociales; Lo que afecta positivamente al núcleo familiar, y en el caso de los niños se obtienen logros significativos. Al mejorar la eficacia de los sistemas educativos; al reducir las tasas de deserción y repitencia escolar; y al reducir la incidencia de otros problemas sociales.

No existe un país en el mundo que haya logrado un nivel significativo y sostenible de desarrollo sin garantizar al menos la educación básica universal para su población. La evidencia empírica y los análisis teóricos han demostrado que una población educada y comunidad adulta, no solamente contribuye al desarrollo económico, sino que es un requisito del mismo.

Por lo anterior se puede afirmar que el Desarrollo Infantil Temprano es la vía más poderosa que tiene una sociedad para sentar bases de equidad. Favorecer el inicio parejo de la vida es un deber del Estado y de la sociedad en su conjunto, con lo cual se garantiza a todos los niños y niñas sin excepción el mejor comienzo para sus vidas.

Un aspecto fundamental que merece ser resaltado es la importancia que revisten las condiciones sociales y económicas de la mujer para el bienestar de los niños y las niñas, especialmente durante su primera infancia. La supervivencia, el crecimiento y el desarrollo en la primera infancia están íntimamente relacionados con la supervivencia, la salud, la educación, la autonomía y el bienestar de las mujeres, así como con la edad de éstas en su primer parto y su estado nutricional antes del embarazo.

En consecuencia, es necesario apoyar la salud, la nutrición, la educación y el bienestar psicosocial de la mujer durante el embarazo y la lactancia para que puedan tomar decisiones sobre su salud y la de sus hijos e hijas, así como impulsar acciones afirmativas que garanticen igualdad de oportunidades para las mujeres y contribuyan a superar la feminización de la pobreza.

La salud mental y el equilibrio de la personalidad
La estructura de personalidad, según Hans Jurgen Eysenck es el conjunto de características personales de un sujeto humano. Estas características, en parte innatas, en parte adquiridas, constituyen el comportamiento de todo individuo humano haciéndole único e irrepetible.

Según Eysenck la estructura de personalidad posee tres «dimensiones»:

  • Inteligencia (o dimensión cognitiva)
  • Temperamento (o dimensión relacional)
  • Carácter (o dimensión afectivo-emotiva)

Estas tres dimensiones deben ser equilibradas entre si, de otro modo pueden ocurrir estados patológicos.
En los primeros años, la personalidad del niño es como el cemento fresco, que cualquier experiencia puede dejar una huella o un rastro para el resto de la vida; es importante establecer la diferencia entre rastro, (marca que se deja, de manera consciente o inconsciente), huella, aquella marca que señala el camino a seguir, o indica un rumbo.

Hay cuatro cosas que no deben dejar rastro, (no huella), el rastro de la nave en el mar; el rastro de la ave en el cielo; el rastro de la serpiente en la roca; y el rastro del hombre en la joven (o niña)

Un adulto está llamado a dejar huella, no marcas ni heridas en los niños, niñas y adolescentes. Los niños y niñas se descubren así mismos y al mundo que les rodea a través de su cuerpo; cuando este es violentado, se están vulnerando las vías de conocimiento, expresión y exploración de los infantes, creando barreras y bloqueos emocionales que les van a marginar del mundo o a llevarles a adoptar conductas anormales, neuróticas.

¿Cuál puede ser la estructura mental o emocional de una persona de tierna edad, que ha sido violentado por algún tipo de maltrato físico, psicológico, o por algún tipo de abuso? ¿Qué daño mental, emocional y en consecuencia, relacional, actitudinal, comportamental, puede darse en una persona, que ha sido lesionado, abusado por su propio padre?

Estas reflexiones preliminares deben llevarnos a pensar sobre las realidades presentes que sufren los niños, niñas y adolescentes, y los escenarios posibles. Cada vez que un niño es maltratado, abusado, explotado, su cuerpo, alma y espíritu, está siendo expropiado de su individualidad, y se le convierte en un ser anulado para participar en un dinámica social, saludable y productiva.

Según informes del ICBF, los principales factores de riesgo para que un niño requiera cuidado residencial en Colombia son: pobreza, conflicto armado, maltrato, explotación, descomposición familiar y abandono.

En Colombia, los niños son las principales víctimas del conflicto armado y la violencia común. Las cifras de maltrato, abuso sexual a los niños sigue en aumento, así como niños fallecidos en forma violenta. Lamentablemente, teniendo a los padres (padre y madre) como los principales agresores. Sin mencionar la explotación sexual infantil y la explotación laboral.

Víctimas Inocentes de los conflictos humanos
Como aquel espantoso hecho que registra la historia biblia, un faraón en Egipto, y luego un rey tirano en Israel, que mandaron a sacrificar a los niños inocentes, ese cuadro se sigue repitiendo a lo largo de la historia. Las principales víctimas de los conflictos bélicos, de los actos violentos sociales, de las guerras, han sido los niños y las niñas. Las guerras no dejan vencedores, sino víctimas, viudas, huérfanos y personas mutiladas.

Un caso en el holocausto nazi (tomado de Wikipedia)

Janusz Korczak, en realidad Henryk Goldszmit, conocido también como Stary Doktor (El Viejo Doctor) o Pan doktor (Señor Doctor), nació el 22 de julio de 1878 ó 1879 en Varsovia y murió el 5 ó 6 de agosto de 1942 asesinado en el campo de exterminio alemán de Treblinka. Fue médico, pedagogo, escritor, publicista, activista social y oficial del Ejército Polaco.

Un pedagogo innovador, autor de publicaciones sobre la teoría y la práctica de la educación. Precursor de la lucha en favor de los derechos y la igualdad de los niños. Por ejemplo, como director del orfanato creó un tribunal compuesto por los pupilos del centro donde los propios niños examinaban los casos llevados por ellos mismos al juicio y podían juzgar incluso a sus educadores.

“Un hombre maravilloso que era capaz de confiar en los niños y jóvenes de los que cuidaba, hasta el punto de dejar en sus manos las cuestiones de disciplina y encomendar a algunos de ellos las tareas más difíciles con gran carga de responsabilidad”, dijo de Korczak el reconocido psicólogo suizo, Jean Piaget, quien visitó Dom sierot (El Hogar de los Huérfanos), centro fundado y dirigido por Korczak.

Korczak estaba a favor de la emancipación del niño y del respeto de sus derechos, incluso promovía el autogobierno de los niños. El sistema de funcionamiento en los orfanatos de Korczak se basaba en la práctica de los principios de la democracia que -según Korczak- les correspondían a los propios niños en la misma medida que a los adultos. “El niño razona y entiende del mismo modo que un adulto: tan sólo carece de su bagaje de experiencias” [fuente]

La revista publicada por y para los niños constituía un foro, una cantera de talentos y un importante pilar en la sociabilización de los niños, sobre todo, de los que venían de las familias judías ortodoxas. El médico Korczak se pronunciaba a favor de la resocialización y de otorgar, de manera innovadora, cuidados especiales a los niños de baja extracción social.

En su opinión, la formación social del niño no estaba tanto en la intimidad del hogar familiar como en la relación con sus compañeros. Sus objetivos fundamentales se basaban en que los niños pudieran confrontar sus primeras convicciones y sus ideales en ciernes entre ellos, participando en el proceso de sociabilización y preparándose para la vida adulta. Intentaba garantizar a los niños una infancia libre de preocupaciones, que no de obligaciones. Creía que el niño mismo debería entender y vivir emocionalmente cada situación concreta: experimentarla, sacar sus propias conclusiones y, eventualmente, prevenir las posibles consecuencias. “No hay niños- hay personas”, escribía Korczak.
Trataba como si fueran suyos a todos los niños que atendía como médico o los que estaban a su cuidado. Esta actitud la confirmó su actividad posterior. Sus convicciones altruistas no le permitían tampoco destacar y tratar de manera privilegiada a un grupo pequeño de sus protegidos. En su opinión, la familia tradicional no constituía el núcleo fundamental de la sociedad. No aceptaba el papel social que le adscribían en los círculos cristianos más conservadores y los judíos tradicionales.

El ideario educativo de Korczak está basado en: – el rechazo de cualquier tipo de violencia, sea física o verbal, basada en la superioridad debida a la edad o a la jerarquía del poder, – la idea de interacción educativa entre los adultos y los niños que amplía el concepto de la pedagogía clásica, – la convicción de que el niño es un ser humano en la misma medida que un adulto, – la regla según la cual el proceso educativo debería tener en cuenta la individualidad de cada niño, – la creencia en que el niño es quien mejor conoce sus necesidades, deseos y emociones, y por lo tanto debe tener derecho a que su opinión sea tomada en cuenta por los adultos, – el derecho del niño al respeto de los adultos, el derecho a equivocarse y a fracasar, el derecho a la privacidad, así como a la libertad de opinión y a la propiedad privada, – la consideración del desarrollo evolutivo del niño como una tarea compleja y difícil.

En la mañana del día 5 o 6 de agosto el territorio del “gueto pequeño” fue rodeado por los soldados de las SS y los policías ucranianos y letones. Durante el transcurso de la llamada “Gran acción”, es decir, la fase principal del exterminio de los habitantes de gueto de Varsovia por los alemanes, Korczak volvía a rechazar la oferta de ayuda, ya que no quería abandonar a los niños y a los empleados del orfanato. El día de la deportación final Korczak condujo el desfile de sus protegidos a la plaza Umschlagplatz de donde partían los transportes hacia los campos de exterminio. En la marcha participaron más de doscientos niños y unas decenas de educadores, entre ellos la misma Stefania Wilczyńska. Este último “paseo” ha quedado convertido en leyenda: es uno de los grandes mitos de la guerra y un evocador recuerdo, aunque no siempre relatado de manera coherente y fidedigna con los detalles. “No quiero ser blasfemo ni desmitificador, pero tengo que decir como lo ví entonces. La atmósfera emanaba inercia, automatismo, apatía. La conmoción no se hacía visible al ver a Korczak; nadie saludaba (como lo describen algunos), y sin duda ninguno de los mensajeros de Judenrat intervino. Nadie se acercó a Korczak. No hubo gestos, nadie cantaba, no hubo orgullosas cabezas en alto, no recuerdo si alguien sujetaba la bandera de Dom sierot; dicen, que sí. Reinaba un silencio terrible, agobiante. (…) Uno de los niños iba agarrado al abrigo de Korczak, tal vez de su mano; todos iban como en un trance. Les acompañé hasta la puerta de Umschlag…”.15

Según otras versiones los niños marchaban en filas de cuatro sujetando la bandera del Rey Matías I, protagonista de una de la novelas escritas por su educador. Cada niño tenía consigo un juguete o un libro preferido. Uno de los chicos, al frente del desfile tocaba el violín.16 Las fustas de los ucranianos y los soldados de las SS chasqueaban por encima de la multitud de niños, aunque el desfile lo conducía un soldado que había manifestado cierta simpatía por ellos.17 Janusz Korczak murió con sus protegidos en el campo de exterminio de Treblinka. En 1948 fue condecorado de manera póstuma con la Cruz de Caballero de la Orden del Renacimiento de Polonia.

Los derechos de los niños
Los derechos del niño son un conjunto de normas de derecho internacional que protegen a las personas hasta determinada edad. Todos y cada uno de los derechos de la infancia son inalienables e irrenunciables, por lo que ninguna persona puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia. Varios documentos consagran los derechos de la infancia en el ámbito internacional, entre ellos la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño.

La idea de crear los derechos del niño circuló en algunos medios intelectuales durante el siglo XIX. Un ejemplo de ello fue la referencia que hizo el escritor francés Jules Vallés en su obra El niño (1879), y más claramente la reflexión sobre los derechos del niño que realizó Kate D. Wiggin en «Children’s Rights»(1892). Se llevó a cabo por iniciativa de la UNICEF el 20 de noviembre de 1959.

En este ambiente receptivo, en las dos primeras décadas del siglo XX circularon varias declaraciones de los derechos del niño, a veces en forma literaria o bien como resoluciones de organizaciones científicas y pedagógicas.

La primera declaración de derechos del niño, de carácter sistemática, fue la Declaración de Ginebra de 1924, redactada por Eglantyne Jebb fundadora de la organización de Naciones el 26 de diciembre de 1924.

Las Naciones Unidas aprobaron en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos que, implícitamente, incluía los derechos del niño, sin embargo, posteriormente se llegó al convencimiento que las particulares necesidades de los niños y niñas debían estar especialmente enunciados antes había decidido que el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para los niños (UNICEF) continuara sus labores como organismo especializado y permanente para la protección de la infancia (denominándolo oficialmente Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia).

A partir de 1975, con ocasión del Año Internacional del Niño, se comenzó a discutir una nueva declaración de derechos del niño, fundada en nuevos principios. A consecuencias de este debate, en 1989 se firmó en la ONU la Convención sobre los Derechos del Niño y dos protocolos facultativos que la desarrollan:

A partir de la promulgación de la Convención de 1989 se ha ido adecuando la legislación interna a los principios contemplados en la Declaración. Aunque la legislación y el sistema jurídico de cada país suele ser diferente, casi la totalidad de los países han ido consagrando medidas especiales para su protección, a nivel legislativo e incluso derechos constitucionales.

Entre los Derechos del niño destacan los siguientes:

  1. A la vida.
  2. A la salud.
  3. Al descanso, el esparcimiento, el juego, la creatividad y las actividades recreativas.
  4. A la libertad de expresión y a compartir sus puntos de vista con otros.
  5. A un nombre y una nacionalidad.
  6. A una familia.
  7. A la protección durante los conflictos armados.
  8. A la libertad de pensamiento, conciencia y religión.
  9. A la protección contra el descuido o trato negligente.
  10. A la protección contra el trabajo infantil y contra la explotación económica en general.
  11. A la educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales.
  12. A la protección contra toda clase de explotación y/o abuso sexual

Depende de todos nosotros hacer efectivos los derechos consagrados en beneficio de los niños y niñas de Colombia. La ONU adoptó el 20 de noviembre de 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño (ratificada por Colombia mediante la Ley 12 de 1.991).

La normatividad en Colombia
En Colombia se ha avanzado significativamente en la expedición de leyes, normas y herramientas procedimentales, planes, programas y proyectos institucionales que buscan promover y proteger los derechos de la primera infancia. Entre estos se pueden mencionar la Ley 1098 de 2006 o Ley de Infancia, la Política de Primera Infancia, el CONPES 109 de Primera Infancia, los lineamientos de política del Ministerio de Educación Nacional para la educación inicial y el Plan Nacional de Salud Pública, que establecen la prioridad en la primera infancia

La Constitución Política de Colombia, expedida en 1991, adoptó los lineamientos de la Convención incluyendo un catálogo de derechos de los niños y otorgándoles un status superior frente a los derechos de los demás. La Constitución Política de Colombia, dispone:

“ARTICULO 44. Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos. Gozarán también de los demás derechos consagrados en la Constitución, en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia.”

El 8 de noviembre de 2006, se dicta en Colombia la Ley 1098 de 2006 (Por la cual se expide el Código de la Infancia y la Adolescencia).

Deben cultivarse en la infancia preferentemente los sentimientos de independencia y dignidad. José Martí

El programa de Cero a Siempre.
El programa consiste en concentrarnos en los niños de cero a cinco años, porque es la etapa donde la personalidad se estructura, donde se forma el carácter, donde se transmite la afectividad, como aprender a relacionarse, es en esta etapa, donde se construyen las bases para la seguridad personal; donde ellos tienen sus primeras experiencias de amor y ternura; donde desarrollan su potencial personal.

La Presidencia de la Republica, está trabajando este Programa como una política pública, de modo tal, que los hogares, o jardines escolares, jardines de madres comunitarias, jardines especializados, se enseña a los padres al cuidado que deben tener en casa, la nutrición requerida por los niños; una buena alimentación integral, el cuidado, la higiene, las vacunas, todo lo relacionado con la salud, la nutrición, y con la educación.

En este programa se manejan estas esferas, desde lo cotidiano en el hogar, se maneja estas esferas; como al niño se le educa y prepara para su etapa escolar, y vida adolescente y posteriormente adulta. En algunos jardines concentran una amplia población infantil, donde les ofrecen servicios integrales con equipos interdisciplinarios, que incluyen nutricionistas, psicólogos, trabajadoras sociales, docentes, deportologos, que acompañen a los infantes en esa etapa, que se les protejan sus derechos y se les den las herramientas para crecer sanos mental, emocional y físicamente.

Herencia de Dios son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre

Resumen y Conclusiones

Para reflexionar y tomar acción concreta:

  • Comprender la fragilidad de los niños, niñas y adolescentes
  • Reconocer el daño irreversible, y en algunos casos irreparable mental, emocional y físico que se le causa a un niño maltratado, abusado y como esto repercute para el resto de su vida
  • Entender la responsabilidad de la Comunidad Adulta en la educación y formación de los niños y su preparación para el futuro
  • Aceptar que la mejor manera de evitar lesiones, es haciendo prevención, por medio de procesos educativos.
  • Revisar y sensibilizarse frente al hecho histórico, que las principales víctimas de los conflictos humanos y sociales han sido los niños.
  • Conocer la ley, la normatividad, pero lomas importantes, traducirlas en hechos concretos de paz y de construcción de país, un país posible sin exclusiones, en el cual, se privilegien los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
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