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Importancia del autoconocimiento

Ya lo dijo Aristóteles, “El conocimiento de uno mismo es el primer paso para toda sabiduría”. Generalmente intentamos conocer cosas del mundo, comprender teorías científicas complicadas o entender el razonamiento de nuestros semejantes, sin conocernos a nosotros mismos. Es un camino que construimos en base a nuestras experiencias y vivencias, no lo encontraremos conociendo a los demás.

Conocernos a nosotros mismos (autoconocimiento), es altamente valioso. Cuando nos reconocemos sabemos cuál puede ser nuestro alcance frente a las barreras que plantea el transito inevitablemente de nuestra existencia. Mientras vamos superando dificultades esa versión de nosotros va fortaleciéndose y es capaz de desafiar los límites de nuestras acciones para situarnos en niveles grandiosos respecto a nuestro crecimiento personal y espiritual.

Nos ocupamos en la dinámica diaria de fijarnos en que son nuestros detractores y descuidamos descubrirnos, valorarnos y conocernos. Nuestro potencial es realmente importante si lo exploramos oportunamente. La vida va dándonos lecciones que dejan un aprendizaje que casi nunca vemos, o al menos no valoramos.

Es casi inminentemente necesario conocernos para evolucionar en todos los aspectos de nuestras vidas. Afinar los aspectos que se perfilan como nuestras destrezas, reconocer nuestras fortalezas y consolidar nuestras habilidades. En ese camino naturalmente encontraremos dificultades, nadie es realmente fuerte si no es golpeado por las contrariedades y los episodios desagradables, son las situaciones difíciles las que hacen emerger nuestra voluntad de superar obstáculos. Es necesario estar en movimiento, romper el cerco, atreverse a explorar, salir de la zona de confort en la que casi siempre estamos, por temor a fracasar. No sabremos de lo que somos capaces si no nos atrevemos.

Muchas personas no triunfan por que no reconocen su talento, otros reconociéndolos no se atreven; entonces, aparecen los que quieren hacer con muy poco pero trabajando en su interior lo que quieren ser, y lo consiguen.

Siempre le digo a mis alumnos, compañeros, amigos y familiares que no podemos ir por la vida dejando a la suerte que las cosas ocurran o, esperar que otros las hagan por nosotros. Cuando conocemos donde somos fuertes cosas increíbles pueden suceder, porque hacemos que ocurran. Las cosas no siempre pueden ser sencillas, las circunstancias no serán siempre favorables, pero es grandioso el momento en el que sentimos que se consigue salir del estado crítico de cualquier situación. El gran Jorge Lui Borges dijo; “Cualquier vida, no importa lo compleja que sea, está hecha de un solo momento. El momento en que un hombre descubre de una vez y para siempre, quién es”. Usted es capaz de ser un alumno brillante, un destacado docente, un sólido empresario, una estrella deportiva o lo que se proponga ser, si dirige todo su empeño hacia ello. Pero, todo partirá de que sea usted mismo quien se convenza del valor intrínseco en su ser interior. Que pueda calibrar su valor. Solo de esa manera explotará sus competencias.

Construir esa ruta se convierte necesariamente en una tarea diaria, de superación, de trabajo, de dedicación, esfuerzo y sacrificio. Basta con darle una mirada a quienes hoy acarician el triunfo o el éxito personal. Seguramente encontraremos en esas historias mucho talento innato, pero por lo general es una buena dosis de disciplina lo que corona finalmente sus acciones. Esas personas, se reconocen como ganadoras en todo lo que emprenden, porque entienden y asumen lo que son. Se desmarcan del montón, de los convencionalismos, de lo monótono, lo rutinario y deciden brillar.

Pudiera parecer sencillo, pero conocernos a sí mismos no es tan fácil. Puede algunas veces ser duro, puesto que queremos ser quien en realidad no somos, nos preocupa que otros nos vean como lo que no somos; y peor,  ser lo que otros desean que seamos. Ante esta especie de trabalenguas debe saltar nuestro yo interno a empujar lo mejor de nosotros, para elevar desde nuestro interior las más fuertes de nuestras virtudes y hacernos una coraza para batallar contra las condiciones adversas.

Nadie será un gran Capitán en un mar tranquilo, los pilotos que son condecorados sortearon fuertes turbulencias y, son grandiosos por qué estuvieron en medio de la tormenta, solo así pudieron demostrar sus capacidades. La vida no da oportunidades de vivirla en un simulador; es real. Pero nuestro potencial también es real. Aprovechémoslo.

Caminemos firmes a conocernos más y mejor cada día y todo, bueno casi todo, estará bien. La importancia de saber quiénes somos realmente es fundamental para la conquista de todo lo deseado.

“Si todos hiciéramos las cosas de las que somos capaces, nos sorprenderíamos a nosotros mismos”. -Thomas Edison

Autor: Este articulo fue escrito por Carlos Alexis Marquez Segovia
Especialista en gestión de talento humano
Experto tributario
Profesor universitario

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