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La historia del emprendedor que genera empleo contribuyendo a la conservación de las abejas y del medio ambiente

Esta es la historia de Álvaro Ramírez, un bogotano de 32 años que estudió administración de empresas y es amante de la naturaleza. En sus tiempos libres practica enduro y compite a nivel nacional en veleros.

Álvaro siempre quiso dedicarse a una actividad que no solo lo beneficiara económicamente, sino que también tuviera un impacto positivo en la comunidad y el planeta. Gracias a su amor por la naturaleza y vocación por el campo, decidió dedicar toda su energía en la conservación de una especie que es vital para la vida de todas las especies en el planeta: las abejas. De ahí surgió la idea de su empresa, MIA.

«Las abejas son una gran fuente de inspiración. A pesar de que son seres pequeños, juegan un papel muy importante en el planeta. Los humanos como individuos en el universo también son pequeños, pero como las abejas son capaces de hacer cosas granes. Es muy motivante pensar que podemos hacer grandes cambios con pequeñas acciones. MIA es una muestra de esto, lo que empezó como una idea, se ha ido materializando con mucho esfuerzo y dedicación, hoy en día, es una empresa que genera empleo, ayuda al cambio climático, inspira a que haya más consumidores consientes y ayuda a crear bienestar en la comunidad por medio de los derivados de las colmenas.»

MIA empezó algunos años después de que Álvaro lideró la plantación más de 330.000 árboles de Acacia Mangium en Los Llanos Orientales. La siembra de este bosque, además de atraer un sin número de especies, atrajo a los animales más importantes en el planeta, que son las abejas. Estas se vieron atraídas por el néctar extra floral que segrega este árbol. Sin saber, Álvaro estaba creado el ecosistema perfecto para las abejas. Con el néctar de la acacia, combinado con néctares de muchas flores de los morichales, hicieron de este bosque el habitad ideal para estos polinizadores.

En el 2017, después de visitar el bosque y de haber visto grandes colmenas colgando en los árboles de acacia, Álvaro tomó la decisión de aprender sobre las abejas y su comportamiento. Al entender el papel fundamental que estos animales tienen en el planeta, se enamoró profundamente. Estando en una región afectada por el conflicto y con muchas ganas de dedicarse a una actividad que lo acercara al campo y tuviera beneficios, no solo económicos, sino para la comunidad y el planeta, decidió fundar la empresa.

Con un capital pequeño compró unas colmenas para reubicar las abejas que estaban por todo el bosque. De ahí en adelante, enfocó su energía en la multiplicación de estos polinizadores. Mas adelante, se encargó de adecuar una fábrica en Guatavita y empezó con la contratación de personal para formar un equipo. Con el paso del tiempo, este equipo fue desarrollado diferentes productos y han logrado construir una comunidad con hábitos de consumo consciente.

Entre los productos que MIA comercializa, tenemos: Miel de Acacia, BeesWraps, Velas, Cera y Polen.

Estas son algunas cifras y logros de MIA desde su fundación:

  • Más de 100 hectáreas de bosque sembradas en los Llanos.
  • Protección de más de 80 hectáreas de bosque nativo y un sin número de especies.
  • Ha producido más de 85 mil toneladas de oxígeno al año.
  • Alberga más de 12 millones de polinizadores en 250 colmenas.
  • Con la Fundación Red De Árboles han sembrado más de 3.000 árboles nativos en Guatavita.
  • Este año ha producido más de 7 toneladas de miel.
  • El 50% de su equipo está conformado por mujeres.
  • La empresa fue beneficiaria del SENA con el programa Fondo Emprender.
  • Cuentan con certificados como empresa verde por el ministerio de ambiente. Además, tiene el Sello Verde de Verdad que emite Co20.
  • En el 2022 consiguieron un aumento en ventas del 46%.
  • Han logrado reciclar más de 2.000 envases en el 2023.
  • Atienden a más de 50 clientes institucionales, y cuentan con distribuidores en Medellín y Cartagena.
  • Tienen una comunidad de casi 13.000 seguidores en Instagram (@mielmia_).
  • Recientemente, MIA fue seleccionada como una de las empresas ganadoras de “El poder de dar una mano”, el programa de aceleramiento comercial de Unicentro Bogotá.

«Muchas veces es difícil saber para dónde ir, en dónde enfocar la energía. El camino no está escrito, el ensayo y error muchas veces es frustrante cuando no se obtienen los resultados esperados. La administración de los recursos también es un reto grande; aunque la recompensa económica ha sido buena, toca reinvertir gran parte de esta en el crecimiento de la empresa… Pese a la dificultades, es satisfactorio lograr hacer realidad las ideas y poder contagiar a muchas personas para que hagan parte de los sueños. Lograr encontrar en un sueño de vida la posibilidad de crear una empresa que genere beneficios económicos, en el planeta, y en la comunidad.» -Afirma Álvaro.

Para finalizar, Álvaro recomienda a otros emprendedores persistir, resistir y hacer que las cosas pasen.

¡Gracias a Álvaro por compartirnos su experiencia como emprendedor!

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