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La innovación no es opcional, es un requisito para toda empresa

Vivimos en una época caracterizada por un vertiginoso desarrollo en todas las áreas del conocimiento humano. Las diferentes disciplinas colaboran entre sí, para desarrollar nuevas tecnologías que les permitan realizar a su vez nuevos descubrimientos en sus capos específicos. Vemos, por ejemplo, cómo la medicina se ha apoyado en la física, la ingeniería y la química, para desarrollar métodos de diagnóstico más efectivos, procedimientos quirúrgicos menos invasivos, y tratamientos mucho más eficientes contra algunas enfermedades.

En el ámbito empresarial, todo ese desarrollo científico e intelectual se traduce en oportunidades para generar ventaja competitiva. Las empresas cuentan actualmente con información y tecnología suficiente para innovar y desarrollar estrategias que las diferencien de su competencia, con el fin de lograr abrirse paso o defender su posición en un mercado cada vez más saturado. De esta manera, encontramos, por ejemplo, empresas que han transformado radicalmente la manera como prestaban un servicio o como comercializaban un producto, buscando satisfacer de una manera más efectiva las necesidades de sus clientes.

También han comenzado a aparecer en escena nuevas empresas con propuestas fuera de lo convencional. Un ejemplo de ello es Carrot, una compañía mexicana que se dedica al alquiler de vehículos a través de un sistema totalmente diferente al utilizado por las compañías tradicionales. En Carrot, puedes inscribirte a través de la página web y recibir una tarjeta personalizada con la que podrás ingresar a sus vehículos, los cuales puedes encontrar en diferentes puntos de la ciudad. Sólo hace falta reservar a través de la página web o de su aplicación móvil y ya está, utilizas el vehículo el tiempo que lo necesites y pagas sólo por ese tiempo.

Por otro lado, también es posible encontrar empresas que muestran cierta aversión al cambio. Muchas compañías que cuentan con un buen número de años en el mercado, han ofrecido siempre los mismos productos y han hecho uso de los mismos métodos y las mismas estrategias, obteniendo siempre buenos resultados, por lo que no estiman necesario realizar cambio alguno. Esto, por supuesto, resulta ser una trampa mortal. A manera de ejemplo, miremos lo que sucedió con la canadiense Research In Motion (RIM), empresa fabricante de los dispositivos BlackBerry, quien lideró el mercado mundial de los Smartphones hasta el año 2010. Los dispositivos de esta compañía fueron los más aclamados del mercado, pues contaban con acceso permanente a internet e incluían un servicio de mensajería bastante novedoso para aquel entonces.

El error de RIM fue no haber previsto la entrada en escena de nuevos competidores que buscarían ofrecer, entre otras muchas cosas, servicios de mensajería más eficientes y seguros que el suyo. La empresa obtenía por aquel entonces excelentes resultados ofreciendo a los usuarios siempre las mismas herramientas, y no se dio a la tarea de innovar para buscar ofrecerles una mejor experiencia. La consecuencia de este descuido fue la reducción de cerca del 94% del valor de la compañía en tan sólo 5 años.

Resulta evidente entonces la importancia que tiene para una empresa el llevar a cabo un constante proceso de innovación, sin embargo, me gustaría aclarar un poco el concepto de innovación, ya que tradicionalmente se asocia este término con productos nuevos desarrollados con alta tecnología. La innovación es, por definición, un cambio que introduce novedades, de manera que cualquier empresa que, por ejemplo, diseñe un proceso diferente al convencional para fabricar sus productos, o desarrolle un nuevo canal de ventas, está innovando. Son muchas las maneras que tienen las empresas para innovar. Pueden, por ejemplo, innovar con su modelo de negocio, con la estrategia de marketing, con la estructura de su cadena de suministros y, por supuesto, con los productos o servicios que ofrecen.

Observemos el caso de la multinacional Dell Inc. Esta empresa, a diferencia de los demás fabricantes de computadoras personales, decidió no fabricar nuevos ordenadores con características estándar, sino que les permitió a sus clientes diseñar sus propias computadoras de acuerdo con sus necesidades. Este revolucionario modelo de negocio, le permitió a Dell entrar a competir con empresas fuertemente posicionadas en el mercado como COMPAQ y Hewlett-Packard.

Si quieres ser competitivo, definitivamente debes innovar. Como ya viste anteriormente, no necesitas un producto nunca antes visto para hacerlo, puedes comenzar evaluando las fortalezas de tu empresa y utilizarlas a tu favor para desarrollar estrategias que mejoren la experiencia de tus clientes, logrando así que estos te vean como una mejor opción que a tu competencia.

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