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La Ventaja se encuentra en la Incertidumbre, no en la Seguridad

La incertidumbre es la constante que explica la dinámica de la Vida, no la seguridad. Las cosas más importantes que se le pueden extraer a la existencia, bien sea en el ámbito personal, profesional u organizacional, se encuentran ocultas en condiciones futuras desconocidas y en previsibilidades imperfectas.

Lo único cierto en la Vida es que nada es seguro, todo puede cambiar, todo se transforma y se altera.

Las personas que alcanzan rendimientos destacados y objetivos notables no lo hacen porque sepan desenvolverse en condiciones inciertas, lo hacen porque tienen clara la idea de que es la incertidumbre la dinámica que gobierna las cosas de la Vida y proceden en consecuencia, sin dudas y sin temor.

La clave del desempeño efectivo respecto a deseos, anhelos y objetivos se encuentra en el entendimiento de esta particularidad, no en aptitudes o habilidades.

No existe una guía que oriente sobre la forma de actuar en la incertidumbre, ¡no hay tal cosa! Eso sería algo parecido a un método sobre cómo lanzarse a la piscina. Que se le enseñe a nadar a la gente es otra cosa, pero ello sólo puede producirse cuando ya se está en el agua.

El ejemplo anterior no resulta vano, porque con la incertidumbre, la aversión al riesgo y el hipotético sentido de seguridad sucede algo similar: personas que se desenvuelven en el agua, unas mejores que otras, y personas que se quedan en la orilla.

Aunque parezca una contradicción, las personas seguras y confiadas tienen muy clara la omnipresencia de la Incertidumbre. Al reconocerlo fortalecen su disposición y sus actos para enfrentar el fracaso, la frustración y las pérdidas.

Las personas seguras de sí mismas no buscan Seguridad en el exterior, la construyen internamente.

En la lid competitiva que caracteriza la vida de las personas, los profesionales y las organizaciones, adquiere sólida ventaja quien asume que no existe nada seguro y que poco paga buscar seguridad.

Esta ventaja no solo responde a la realidad, también a que la mayoría orienta actos y rutinas de vida hacia lo seguro. De hecho, son precisamente las rutinas estructuradas la muestra más evidente de aquellos que siempre se desenvuelven en el marco de lo previsible.

No es la persona ordenada y metódica la que alcanza ventajas competitivas, es aquella que sabe desenvolverse con igual eficiencia en el orden y en el desorden, con un método u otro, desplegando velas en función de los cambios del viento, con la nave en rumbo al destino fijado.

Las personas que toman riesgos, que alteran permanentemente su dinámica de trabajo, que modifican con frecuencia rutinas y métodos, se hallan más cerca de sintonizar las señales que emite la incertidumbre.

Por lógica, la incertidumbre no emite señales de seguridad, genera más bien un abanico de oportunidades y posibilidades que la persona que toma riesgos puede sintonizar mejor que aquella que se orienta a lo seguro y busca señales muy concretas para actuar.

Las oportunidades son un producto de la Incertidumbre. En ella moran y se encuentran dispuestas para el que se atreve. Pocas o ninguna oportunidad se halla disponible para quién privilegia la seguridad, puesto que ésta ofrece siempre más de lo mismo, hasta el momento que se agota y no ofrece nada.

Constituye ya un asunto urgente el hecho que las personas reconozcan que nada bueno se esconde tras la aversión al riesgo y nada seguro tras la búsqueda de la seguridad. La historia del progreso de la humanidad se explica fehacientemente en lo primero, no en lo segundo.

Por un sentido de seguridad el ser humano llega a las cavernas y las habita, pero solo aceptando la existencia del riesgo y enfrentándolo sale de ellas y progresa.

Las personas que tienen aversión al riesgo no solo se privan de lo mejor que ofrece la Vida, también adoptan una existencia parasitaria, dado que viven en función de lo que conquistan otros. Y esto no condice con el potencial que tiene todo ser humano, y el destino que le está reservado como especie.

Existe un juicio moral que debe descender sobre el hombre quedo y conformista, pero el objetivo de estas líneas es resaltar la virtud de tomar riesgos y avanzar en consecuencia de lo que se quiere.

Marcha con ventaja quién entiende que nada seguro existe en la Vida y enfrenta con buen ánimo la incertidumbre. Quien decide tomar riesgos en lugar de evitarlos, quién cambia rutinas, formas de pensar, quien transgrede normas y preceptos, costumbres y atavismos. Tiene ventaja aquel que se siente cómodo manteniendo un romance con el fracaso y con la propia incomodidad.

Vivir y actuar consciente de que la Vida es incertidumbre y no seguridad, nada tiene que ver con carecer de principios o ser incoherente, mucho menos ser un volantín que se dirige donde llevan los vientos, vivir y actuar de acuerdo a la incertidumbre es el acto más coherente que puede ejercer la mente humana, porque se alinea con las energías que mueven todo el universo.

La Vida es una EXPERIENCIA que debe procesar el ser humano, nada más. Seguro no puede sentirse de NADA que se encuentre fuera de él mismo, en cuanto seguridad no tiene siquiera por el próximo día de su vida. Nada habrá de llevar cuando fenezcan sus días sobre la tierra, tan solo sus experiencias, y lo que ellas le hayan representado al mundo que deja tras de sí.

Para la persona que interactúa con la incertidumbre, el fracaso es un peaje que se paga por el uso de la ruta, el error es parte del sistema de navegación que muestra las mejores vías, la frustración compañera de viaje y las pérdidas semillas de las que nace el árbol de los beneficios.

El mundo es para los que Sueñan, para quienes siempre ven la posibilidad, para los que desean, los inconformes, los ilusos, los inocentes, los ingenuos.

El mundo debe rendir tributo a los que fracasan, porque hacen. A los derrotados, porque entraron en la lid. A los que cometieron errores, porque decidieron actuar.

Casi tres cuartas partes de la tierra están constituidas por agua, principalmente por briosos océanos. Poco o nada hubiera podido hacer el ser humano en su afán de conquistar su entorno sin tomar la decisión de embarcarse y surcar por ellos. Allí moraban las oportunidades y se escondía el progreso. Así lo dispuso el Arquitecto de este mundo: todo es reto, desafío, conquista, esfuerzo, incertidumbre.

La propia tierra seca, siendo una pequeña porción del total, tampoco tiene por soberana la Seguridad, en ella también reina la incertidumbre, al menos para aquellos que buscan lo mejor que tiene para ofrecer.

Dé ese paso, camine hacia adelante, emprenda. Comience aquello que siempre quiso, diga lo que nunca se animó a decir. No tenga temor, no dude, no se avergüence. Posiblemente no reciba lo que espera ni halle lo que busca, pero si no lo hace estará siendo mezquino con la Vida, para no precisar el pobre favor que se estará haciendo usted mismo.

DATOS DEL AUTOR.-

Carlos Eduardo Nava Condarco, natural de Bolivia, reside en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, es Administrador de Empresas y Empresario. Actualmente se desempeña como Gerente de su Empresa, Consultor de Estrategia de Negocios y Desarrollo Personal, escritor y Coach de Emprendedores.

Autor del libro: “Emprender es una forma de Vida. Desarrollo de la Conciencia Emprendedora”

WEB: www.elstrategos.com

Mail: carlosnava@elstrategos.com

Facebook: Carlos Nava Condarco – El Strategos

Twitter: @NavaCondarco

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