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Palmer Luckey, fundador de Oculus: un muy interesante caso de Emprendimiento

Las historias de personajes que lograron el éxito en el complejo juego del emprendimiento, iniciando inmersos en circunstancias similares a las nuestras, resultan siempre muy inspiradoras, a causa de que logramos identificarnos con ellos y pensar: “Si alguien que inició de esa forma lo hizo posible, el que yo lo logre no resulta una abstracción”. Es debido a lo mencionado que traemos hoy para usted un nuevo y muy interesante caso de éxito; el de Palmer Luckey, fundador de la empresa que hace poco fue vendida en nada menos que 1.450 millones de dólares.

Palmer, un chico de 21 años que solía dedicarse a realizar trabajos ocasionales en una escuela de vela, además de de vez en cuando reparar iPhones; nació en Long Beach (California) y no fue al colegio. Todo lo que sabe lo aprendió de sus padres en casa (un vendedor de coches y una ama de casa) y hoy posee una considerable fortuna producto de la venta de su creación Oculus; dedicada a la fabricación de unos lentes de realidad virtual para vídeo-juegos.

Al escritorio del consejero delegado de Facebook Mark Zuckerberg llegan a diario miles de cartas de estudiantes e inventores de todo mundo con ideas geniales, que naturalmente son ignoradas. A pesar de eso, existen proyectos cuya visión futurista otorga un plus, y llaman más la atención de los inversores porque garantizan el lucro en el largo plazo; siendo esto algo que como emprendedores debemos tener en cuenta.

Luckey ingresó a la Universidad Comunitaria de California con el ánimo de estudiar periodismo, para escribir en su propio blog sobre tecnología, pero desistió de la idea, luego de que en un foro que por él mismo fue creado, se discutiera sobre la inexistencia de unos lentes que permitieran la realidad virtual con calidad. Esto llamó la atención de un genio de los vídeo-juegos John Carmack, quien jugó un papel crucial en el desarrollo de este innovador producto.

Es esperanzador lo que nos hace suponer Facebook sobre sus acciones posteriores, se hace necesario esperar; pero como ya he mencionado… Es muy probable que valga la pena esa espera.

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