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Una lección que debes aprender para tener éxito como dueño de un negocio propio (Robert Kiyosaki)

Éxito Financiero: 15 consejos de Robert Kiyosaki Día 8

De vuelta a los consejos de Robert Kiyosaki para alcanzar el éxito financiero

Para lograr el éxito financiero en tu vida debes asegurarte que tus negocios estén bien planeados, recuerda que el camino al infierno está hecho de buenas intenciones

Estamos de regreso con los consejos al éxito financiero, espero que hayas revisado mi ultimo post, «El éxito financiero es cuestión de pasión», por que completará tu proceso de crecimiento financiero y saldrás al mundo con la pasión y actitud correctas para convertirte en un vencedor. Recuerda que el mundo del emprendimiento requiere de los conocimientos necesarios como cualquier otra disciplina, claro esta, sí lo que deseas en tu vida es el éxito financiero.

Este post está dedicado al estudio correcto de tus proyectos, de nada sirve emprender, si te diriges directo al suelo del fracaso inminente. El mejor paracaídas para el emprendedor es su educación financiera. Existe mucha gente que se lanza con demasiada emoción con sus proyectos, creyendo que estos funcionarán, (por que creen que es una excelente idea), sin embargo, debes comprender que emprender un negocio es mucho más que solo buenas ideas y una emoción desbordada. Emprender es complicado si el emprendedor detrás del proyecto no tiene el contexto correcto. Es por eso que fue creado este Blog, con la intención de construir paracaídas en la vida de cada emprendedor, por medio de la educación financiera, con el objetivo de encaminarlos al éxito financiero. Te dejo con el octavo día de consejos hacia el éxito financiero por parte de Robert Kiyosaki, el escritor del Best Seller Padre Rico Padre Pobre.

«El mejor paracaídas para el emprendedor es su educación financiera».

8. Asegúrate que Sea Negocio

Esta es una lección que debes aprender para tener
éxito como dueño de un negocio propio

Un amigo mío renunció a su trabajo bien remunerado con un gran banco en Honolulu y abrió una diminuta tienda de almuerzos en la zona industrial de la ciudad.

Como funcionario de préstamos, veía que los clientes más adinerados del banco eran emprendedores, así es que renunció a su trabajo y fue en busca de su sueño. Cada mañana, él y su mamá se levantaban a las cuatro am para preparar los alimentos que servían a la hora del almuerzo.

Los dos trabajaban arduamente, haciendo ahorros y recortando costos lo más que podían para ofrecer comidas deliciosas a bajo precio. Durante años, me detenía en el negocio, almorzaba y les preguntaba cómo les iba. “Algún día creceremos”, decía mi amigo. “Un día contrataremos gente para que hagan el trabajo duro en vez de nosotros”.

Ese día nunca llegó. Su mamá murió, el negocio cerró, y mi amigo aceptó un puesto como gerente de un restaurante de una franquicia de comida rápida. “El salario no es muy alto pero el horario es mejor”, me dijo la última vez que lo vi.

En su caso, su paracaídas no se abrió. Se estrelló contra el suelo antes de que pudiera construir un negocio. Mi amigo y su mamá estaban contentos, pero nunca avanzaron a pesar de trabajar arduamente. Me refiero a esta historia para explicar el mismo punto. La lección importante a observar aquí es que el negocio comenzó a fallar antes de que fuera un negocio. Y se pensó mal antes de que mi amigo renunciara a su trabajo.

El trabajo más importante del emprendedor comienza antes de que haya un negocio o empleados.

Su labor es diseñar una empresa que pueda crecer, emplear a mucha gente, agregar valor a sus clientes, convertirse en un ciudadano corporativo responsable, traer prosperidad a todos los que en él trabajan, ser caritativo y, finalmente, ya no necesitar al emprendedor.

Antes de que haya un negocio, el emprendedor exitoso ya lo dibujó en su mente. En palabras de mi padre rico, este es el trabajo del emprendedor.

Después de uno de mis frustrantes fracasos de negocios, acudí a mi padre rico y le pregunté. “¿En qué fallé? Creía que lo había diseñado bien”. “Obviamente no lo hiciste,” respondió mi padre rico con ligero sarcasmo. “¿Cuántas veces lo tengo que repetir? Soy el fracaso más grande que conozco”. Mi padre rico dijo, “los perdedores se dan por vencidos cuando fallan. Los ganadores fallan, hasta que tienen éxito”.

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“No desistas hasta alcanzar el éxito financiero y nos vemos en la cima”– Arturo Quijano

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