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14 Consejos para hablar en público

El objetivo de un buen discurso es transmitir un ideal, un sueño, una promesa, un objetivo común, es el de mantener al vilo las emociones de la audiencia y, al finalizar, ser recompensado por una lluvia de aplausos.

Para cualquier líder, le es imperativo saber expresar sus pensamientos y sus sentimientos a todos sus allegados, el saber expresarse en público y así influir en nuestro entorno, es de crucial importancia para dirigir grupos de personas.

Es por esta razón que comparto algunos consejos para mejorar nuestra capacidad de hablar en público y así transmitir todas nuestras ideas y emociones.

1.- Aprende de los Expertos.

Si tienes una presentación en un futuro próximo, empieza a preguntarte: ¿Qué es lo que hace a los famosos oradores tener tanto éxito?

Comienza a ver discursos de grandes oradores históricos y también lee los discursos completos de estos personajes. Además de servirte de inspiración, podrás aprender sobre estilos, hábitos de orador, los tonos voz que emplean y enriquecerás tu vocabulario.

Mis oradores favoritos:

  • Abraham Lincoln
  • Theodore Roosevelt
  • Franklin D. Roosevelt
  • Winston Churchill
  • Dale Carnegie
  • Martin Luther King
  • Emmeline Pankhurst
  • Jhon F. Kennedy
  • Steve Jobs

2.- Arréglate y vístete formal.

Como nos observan, seremos juzgados.

Aunque seamos los más inteligentes o profesionales en el ámbito, no nos tomarán en cuenta si no mostramos una apariencia acorde a la formalidad del evento.

Siempre ten en mente que un montón de gente te estará viendo, escuchando y juzgando, así que aséate, recórtate las uñas, usa un peinado sencillo y alineado; para las mujeres, no utilizar demasiado maquillaje, tomen un traje formal sobrio y siempre cuiden los detalles de su apariencia.

Estos consejos son a nivel general, pero ten en cuenta que cada persona y cada evento son diferentes, entonces vístete de acuerdo al tipo de evento, de acuerdo a tu personalidad y de acuerdo al objetivo que quieres lograr.

3.- Revise y compruebe los materiales y las herramientas que utilizará.

Antes de iniciar el evento, compruebe todos los materiales que utilizará, como diapositivas, videos, audios, etc. Igualmente, revise las herramientas que utilizará en su discurso, como micrófonos, data show, computadoras, efectos de video, de audio, iluminación, etc.

Tome el ejemplo de los equipos de futbol, que salen al campo de juego unos 20 minutos antes del inicio del partido, para reconocer y familiarizarse con la cancha.

4.- Conozca su material.

Para un discurso formal, improvisar no es una buena idea.

Para adquirir confianza en ti mismo y tener un dialogo fluido, debes preparar y conocer todas las comas de tu discurso y, además, debes dominar todo el material con el que trabajarás.

Haga su investigación, conozca su tema, practique su discurso la mayor cantidad posible de veces y ensaye su discurso con las diapositivas o herramientas que preparó.

Mientras más sepas y hayas practicado, más seguro te encontrarás.

5.- Práctica, práctica, práctica.

Una vez que hayas terminado de diseñar el discurso, y te encuentres satisfecho con el contenido, agarra un espejo y practica tu discurso frente a él. Practica en frente de tu mascota.

Agarra a un amigo o algún familiar, y recítele todo su discurso, luego pida opiniones y sugerencias, mantenga la mente abierta y la voluntad encendida para realizar cambios a su discurso si la situación así lo amerita.

6.- Imagínese como un orador profesional y exitoso.

La negatividad no lo llevará a ninguna parte, pero un pensamiento optimista y positivo puede hacer maravillas con su confianza y espíritu.

Mediante un estudio se reveló que, decirle a un niño constantemente que es un tonto, hace que él niño acepte la situación y se comporte como tal.

En contraste, si nosotros nos vemos en todo momento como unos expertos y exitosos oradores, también aceptaremos esta situación y nos comportaremos como tales.

7.- Conozca a su público.

¿A quién estás hablando?

Si son colegas, es probable que quieran aprender algo de ti. 

Si son amigos, es probable que su discurso deba ser entretenido. 

Si se trata de un juez, bueno, él o ella quiere ser convencido. 

Sepa quién es su audiencia, adapte su discurso y la forma de entrega de acuerdo a las características de su público.

¡Diga lo que la audiencia desea escuchar¡

8.- Relájese.

Nosotros somos, por lo general, nuestros peores críticos.

Si se olvida de leer una frase de sus notas, es dudoso que alguien lo sepa. Si se salta a la siguiente imagen en el proyector por error, nadie le abucheara por eso.

No se preocupe más de lo debido, si falla o fracasa en su discurso, no es el fin del mundo, hasta los más expertos oradores tienen una noche mala.

En el error se encuentra el aprendizaje, todos debemos perfeccionar nuestras herramientas de oradores.

9.- Nunca diga que se encuentra nervioso(a).

Es muy probable que usted sea el único en la habitación que sabe que se encuentra temblando por el nerviosismo, entonces, ¿Por qué mostrar las grietas de su armadura?

Si la gente percibe su nerviosismo, le será más difícil de entender la idea que desea transmitir, el público se encontrará más atento a una posible falla suya que a su discurso.

Si realmente, realmente le hace sentir mejor decir que “lo disculpen si existe un error, que todo es culpa de los nervios”, entonces adelante.

10.- Disminuya su velocidad.

Uno de los mayores indicadores de nerviosismo es la persona que habla a la velocidad del rayo.

Es posible que tenga el mejor discurso jamás escrito, pero si nadie puede entender lo que está diciendo, no importará de nada.

Tómese su tiempo y recuerde a hablar a un ritmo normal (o incluso un poco más lento) cuando hable un público.

11.- Contacto visual.

La gente confía a los oradores que buscan los ojos de su público.

No mire al suelo, que no hay nada ahí abajo. No mires solamente tus notas, el público pensará que no te encuentras preparado.

Usted parecerá más seguro si se encuentra mirando a los ojos de su audiencia, reflejará la impresión de que usted domina la habitación y la charla.

12.- Sea divertido.

¿A quién no le gusta reírse un poco? Usted no tiene que ser un comediante, gánelos con una sonrisa y un comentario inteligente oportuno.

Algunos comentarios alegres te pueden ayudar a entretener a tu público, relajar el ambiente y quitarte algo de presión de encima. Pero tenga en cuenta, demasiadas bromas pueden debilitar la validez y formalidad de una presentación.

13.- No se alargue demasiado.

Todos hemos sido torturados por un orador que sigue y sigue, que le importa poco los intereses de la audiencia o el nivel de confort de la misma.

Recuerde que usted se encuentra transmitiendo una idea, un objetivo, una promesa, toda su audiencia debe entender y emocionarse con el mensaje que está transmitiendo.

Si aburre al público, no existirá interés en usted, ni en su mensaje. Al final los aplausos se deberán porque usted termino de hablar y no por la idea que intentó transmitir.

No sea uno de esos oradores, siempre deje con ganas de más a la audiencia.

14.-  Sea usted mismo.

Todos somos diferentes, tenemos características únicas, partiendo desde nuestro tono de voz, nuestra personalidad, temperamento, sentido del humor, vocabulario, dramatización, etc. En el momento del discurso, debemos respetarnos tal como somos, no tratemos de aparentar ser otra persona.

Si somos serios y queremos ser comediantes en el momento de la disertación lanzando una que otra broma, será un discurso para el olvido, al no saber contar bromas quedaremos como unos verdaderos tontos.

Si empiezas a pronunciar frases o palabras que no utilizas regularmente, o que simplemente no conoces el significado de esa palabra o expresión, en lugar de aparentar intelecto, te compraras un momento bochornoso, porque en la audiencia se encontrará alguien que si conoce muy bien dicha palabra o frase.

¡Conózcase, no intente ser otra persona!

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