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3 Pasos para administrar tus emociones

Tiempo atrás, en un país muy lejano, vivía un caballero de armadura resplandeciente. Este caballero se dedicaba a proteger al pueblo de un dragón.

El problema era que el caballero nunca se quitaba la armadura . No podía besar a su esposa y, no se podía bañar, tampoco dormir bien, ya que la armadura no se lo permitía.

Llegó un día en que el caballero enfrentaba al dragón. Durante la pelea, el caballero cayó en cuenta que la armadura estaba oxidada, esta no le permitía moverse con libertad.

Al final del enfrentamiento, el caballero se acuesta en el suelo, quiere descansar. Quiso sentir la suavidad del pasto, la brisa del viento del sur y la frescura del rocío de la mañana, pero no pudo. Su armadura no se lo permitía.

Después de pensar en su mujer y todas esas experiencias que nunca vivió a causa llevar siempre su armadura, pensó y pensó hasta el punto que comenzó a llorar.

Quería quitarse la armadura, pero ya había olvidado como, hace mucho tiempo atrás que no se la quitaba. Se encontraba  atrapado en esa cascara de hierro oxidado, su desesperación fue tanta que comenzó a temblar, pero no pudo hacer nada más.

Los días pasaron, y el caballero yacía en el piso sin poder pararse. Pronto el dragón retornaría para devorarse al caballero.

Cuando el caballero diviso al dragón a unos 100 metros de distancia sabia que iba a morir. Comenzó a llorar y a suplicar, quería moverse, pero la armadura no se lo permitía.

Entonces, de repente la armadura se quiebra. Las lagrimas del caballero habían erosionado el hierro de la armadura haciendo que esta se cediera. Entonces, sin armadura, fue al encuentro del dragón.

Cuando el dragón lanza su primera llamarada de fuego, el caballero no se mueve, estaba demasiado cansado para moverse.

El caballero sigue intacto, las llamas no logran consumirlo. Este sigue caminado hacia el dragón pero antes de acertar su primer golpe con su gran espada, el dragón desaparece.

El caballero se encuentra solo en aquel mundo de nieve y frío.

Conclusión.

Nos enfrentamos constantemente con los dragones de la vida diaria , consideramos prudente ponernos una armadura emocional para cubrirnos de las llamas del dragón.

Cundo nos critican, cuando fracasamos, cuando, no hay esperanza, y cuando todo sale mal reprimimos ese tipo de emociones protegiendonos con nuestra armadura.

Pero…El 98% de esos dragones no existen, son imaginarios. En consecuencia, cuando los enfrentamos estos se desvanecen con el viento.

A continuación unos pasos para ser un gran administrador de tus emociones:

Pasos

1. Se consciente

Entiende que tu también tienes puesta una armadura oxidada, que no te permite ser tu mismo ni alcanzar tus sueños y aspiraciones.

2.Desea.

Desea cambiar, piensa en las cosas que no lograrías si llevarás puesta esa armadura toda tu vida: Libertad, ser tu mismo, hacer lo que deseas realmente, dedicarte a tu pasión, sentir el suelo, la brisa y la lluvia.

3.Quitate la armadura!

Si tienes un deseo genuino y poderoso, encontrarás la situación correcta para liberarte a ti mismo.

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Allí encontrarás los 5 pasos que te permitirán emplear tu nerviosismo como fuente de inspiración y fortaleza.

Muchos éxitos

Daniel Zambrano

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