El Alumno como Cliente en las Instituciones Educativas

IRIS DEL CARMEN AZAMAR DOMÍNGUEZ

UNIVERSIDAD DEL GOLFO DE MÉXICO, MAESTRÍA EN ADMINISTRACIÓN Y GESTIÓN EDUCATIVA.
 

Las Instituciones Educativas es el nombre dado a todo centro que imparte enseñanza, ya sea centro docente, educativo o de formación profesional. El objeto de estos recintos es el de formar personas propiciando el desarrollo de sus potencialidades, tanto cognoscitivas, idiomáticas, físico-motrices y socioemocionales, es decir, enseñarles a desarrollar actitudes. Todo esto con el fin de prepararlos para el futuro y que cuenten con una herramienta a través de la cual puedan sobrevivir.

Las instituciones educativas como parte fundamental del tejido de nuestra sociedad actual, juegan un papel fundamental en la transmisión, recreación e inculcación de valores y representaciones organizadas y controladas desde el poder a través de los llamados procesos de socialización, las culturas son organizadas y controladas a partir de estos procesos de socialización. En tanto las instituciones educativas tienen el mandato social de introducir a los nuevos sujetos sociales a las reglas, prácticas, conocimientos y valores.

Instituciones Educativas

La principal preocupación de una institución educativa debe ser la necesidad de realizar actividades académicas y de servicio con tanta eficiencia y calidad que, no sólo asegure la satisfacción, sino que supere ampliamente las expectativas de alumnos.

En este contenido el alumno siempre será lo más importante y se le debe entregar el mejor servicio académico, porque solo así se consigue lealtad y fidelidad por parte de él hacia las instituciones educativas.

Son las organizaciones académicas las que deben servir al alumno y de la mejor manera posible. Sólo es más rentable un alumno satisfecho, que vive experiencias memorables y que no desea cambiarse de institución porque está contento. Cuando alguno lo está pasando mal empieza a mirar para el lado, a la competencia.

Si las universidades, institutos o colegios en su mayoría son empresas, con o sin fines de lucro, deben responder a esa categoría y funcionar como tales. Estando en la mente y también en el corazón del alumno.

El concepto se refiere específicamente a la atención y el servicio de calidad que la organización académica debe brindarle al alumno. Los estudiantes no sólo pagan por productos o servicios educacionales, sino que también tienen expectativas y desean recibir servicios eficientes, experiencias y garantías de calidad en la educación impartida.

Para cumplir con el bienestar de los alumnos se deben tomar en cuenta:

  • Que los académicos hagan sus clases personalmente y no manden un ayudante porque están en un seminario.
  • Que los programas académicos se actualicen de acuerdo a las necesidades del mercado.
  • Que el director o decano estén siempre disponibles para los alumnos.
  • Que los servicios administrativos y el personal funcionen eficientemente.
  • Que escuchen los problemas de los alumnos y den soluciones y no explicaciones.
  • Que la infraestructura esté realmente disponible para los alumnos.
  • Que las clases se hagan cuando correspondan.

De esta manera se deben cumplir con todas estas expectativas para el alumno y de forma que su experiencia académica se cumpla cabalmente. En la atención y servicio al alumno todo debe ser al 100%. Los estudiantes sólo demandan el mejor valor y el mejor servicio, al mismo tiempo.

Todo lo que hace una institución educativa tiene relación con todo lo demás. Poco se obtiene con publicidad, promociones y marketing sin una cultura corporativa que pone la plataforma estratégica se sustenta en las necesidades de los estudiantes y no en directrices emanadas de un escritorio académico.

El concepto de alumno-cliente debe dirigir el proceso de toma de decisiones. El éxito de una institución educativa consiste en volver a analizar cada suposición y rediseñar la organización alrededor de las necesidades de los alumnos en variables como servicio, soporte de calidad, capacidad para atender, a lo largo de todo el ciclo pre, durante y post educación.

La calidad del producto educativo y el servicio otorgado son esenciales para el éxito. Escuchar con atención lo que los estudiantes están pidiendo y necesitando y hacer realmente los cambios necesarios para satisfacer esas demandas puede significar para la organización educativa un giro que le afecte en todos sus aspectos operativos. Tomar la determinación de hacer todo lo posible y, a veces, lo imposible en beneficio de sus estudiantes, a los que sirven con sus propuestas académicas.

Una institución educativa orientada por el alumno-cliente significa preocuparse lo suficiente para poner en primer lugar los intereses de ellos. A beneficios reales que ellos puedan verificar. Poner el interés del alumno por encima de los beneficios inmediatos. Atender sus necesidades en tiempo real significa un compromiso total en la relación interactiva con ellos y la plena disposición a analizar las veces que sea necesario cada aspecto.

De manera que es importante comunicar y practicar los principios y valores que hacen a la instituciones educativas única frente a la competencia, y además, lograr que el alumno como cliente se identifiquen con ellos.

  1. Honestidad: expresarse y actuar de manera franca y directa hacia los alumnos.
  2. Respeto: tratar a los alumnos con consideración.
  3. Empatía: analizar y comprender las necesidades, inquietudes, percepciones e incluso las preocupaciones de los clientes.
  4. Compromiso: cumplir con lo acodado entre las partes.
  5. Oportunidad: entregar lo ofrecido en el marco del tiempo estipulado, además de la disponibilidad para servir al cliente en situaciones especiales que ameriten.
  6. Responsabilidad: responder eficiente y eficazmente respeto a los acuerdos realizados.
  7. Credibilidad: generar y mantener una imagen profesional, lo cual se logra entregando lo que se ha comprometido a proveer, en las condiciones pactadas.
  8. Amabilidad: ser cordial, gentil y cálido en el trato.

La meta final de una organización educativa es atreverse a encontrar nuevas formas diferentes para afianzar y mejorar la vida académica de quiénes usan sus productos y servicios académicos, ofreciéndole un valor extra a la transacción, superar sus expectativas, ir más allá en la satisfacción individual o familiar y establecer una relación interactiva interrumpida.

Cualquiera sea el tamaño de la institución educativa, cada operación estratégica, grande o pequeña, debe desarrollar su propia solución, basada en una atención personalizada y creativa hacia el estudiante. Lo importante es la dedicación que se ponga. Estar cerca de ellos. De lo que necesitan y quieren. Ese es el principal compromiso. Una institución educativa nunca debe conformarse con hacer lo que se pueda hasta no descubrir la solución que responda a las necesidades de sus estudiantes. Todas las instituciones de educación dependen de sus alumnos. Son sus únicos clientes. Sin alumnos no hay centro educativo.


Artículo escrito por Autor Invitado

Este articulo fue escrito por un profesional con experiencia en estrategia, marketing y negocios, que ha querido compartir sus conocimientos con la comunidad emprendedora.

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