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Año nuevo, vida nueva

Cada vez que termina un año, empezamos el siguiente escuchando consejos de especialistas de todo tipo que nos recomiendan qué hacer para que el año que entra estemos mejor, llevemos una vida más sana y equilibrada o alcancemos la satisfacción personal; y estos consejos deben funcionar porque aunque muchas veces son los mismos, también somos muchos los que cada año nos marcamos retos y métodos con los que mejorar o hacer más agradable nuestra vida.

Pero antes de llevar a la práctica esa lista de propositos -compuesta por actividades que suelen repetirse cada año: apuntarme al gimnasio, aprender inglés, dejar de fumar, etc – tiene que acabar el año y con él la Nochevieja y todas esas noches en las que seguramente habremos cometido algún que otro exceso. En este sentido, ya son varias las recomendaciones que nos han dado, concretamente y según una noticia publicada en EuropaPress, comer y dormir hasta que el cuerpo despierte después de Nochevieja. Esta receta que también es válida para la Noche de Reyes, consiste en recordarnos que nuestra alimentación debe ser razonable y nuestro descanso todo aquel que el cuerpo nos pida. Es decir, no poner el despertador y quedarnos durmiendo tranquilamente hasta que nuestro organismo despierte.

A estas recomendaciones van acompañadas por otras que nos animan a realizar dietas ricas en líquidos, verduras y sustancias desintoxicantes y nos avisan de lo perjudicial de las actitudes extremistas que derivan en ayunos o en el abandono de alguna de las comidas del día.

Tampoco recomiendan la ingesta de medicamentos para paliar el malestar que hayan podido producir las noches de exceso –salvo en caso de indicación médica- porque para ello lo más saludable es descansar, mantener un buen estado de hidratación y recuperar el sueño perdido.

Al final, estos consejos son aplicables al resto del año, pero no está mal que cada comienzo de año sirva de excusa para recordarnos algunas pautas de comportamiento que aunque obvias, tenemos tendencia a olvidar. Por mi parte añadir a todas estas recomendaciones destinadas al mantenimiento físico de nuestro cuerpo, otra destinada al mantenimiento intelectual y emocional: aprende este año lo que tanto tiempo lleva apeteciéndote y alimenta también tu mente.

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