El Empleo limita el Crecimiento Profesional

El Empleo genera una diferencia importante en la Calidad integral del desempeño profesional: las personas que se desenvuelven en un Empleo no maximizan su potencial de la forma que lo hacen aquellos que no lo tienen como forma de sustento.

El Empleo establece condiciones específicas en las que debe desarrollarse la tarea profesional, define áreas de influencia, tiempos, parámetros.  El Empleo genera límites para el trabajo del profesional, para su iniciativa, su creatividad y su propio juicio. La persona que se desenvuelve en un Empleo se parece a quien forma parte de un conjunto musical y toca un instrumento que contribuye a una partitura común. En el Empleo existen reglas, normas, disposiciones disciplinarias, horarios, etc. El Empleo es, en definitiva, un Sistema que acoge al individuo en la medida que lo necesita y le es útil.

Empleo

La diferencia de un Profesional que se desenvuelve en el Empleo con relación a uno que lo hace por cuenta propia (bien sea como un auto-empleado o un empresario), es la misma que hay entre un can y un lobo. No solo existe una diferencia en el ejercicio funcional, también hay diferencias de espacio, alcance,  fortaleza y visión de mundo, fundamentalmente por la naturaleza de la línea del horizonte que cada uno ve.

Y hasta acá sirve el ejemplo, porque en el caso de los hombres que desempeñan una labor profesional se puede afirmar que todos son “lobos”, solo que algunos deciden desarrollarse en el “contexto doméstico” y otros en el amplio y agreste bosque, lleno de amenazas y oportunidades por igual.

Hay profesionales que optan por el “calor” seductor que emana del Empleo (el mismo que puede deducirse del “hogar”), por la sensación de “seguridad” que proyecta, la idea de menos esfuerzo y más compañía para alcanzar los objetivos. Y existen los otros, ésos que privilegian la sensación de libertad que ofrecen los espacios amplios y ajenos, la promesa de conquista, de corona y de laurel.

Habrá que decir por un momento que todo es una cuestión de visión, inquietud y deseo. Cada quién toma rumbo por donde mejor le sienta. Algunos profesionales se dirigirán al Empleo y allí permanecerán largos periodos de su vida activa mientras otros ejercerán por su cuenta, construyendo sus propios caminos. Lo que no puede dejar de establecerse, sin embargo, es que existirá siempre una sensible diferencia en la capacidad profesional de unos y otros; la misma diferencia que existe entre el lobo y el perro en habilidades de supervivencia, de caza y de dominio del ambiente. El lobo podrá tomar en cualquier momento la decisión de remitirse a la vida “doméstica”,  pero el perro no siempre conseguirá ser un perfecto par de sus primos en la vida silvestre.

No son muchos los casos exitosos de profesionales que transitan del Empleo al emprendimiento o la vida por cuenta propia, y peor cuando han pasado mucho tiempo en condiciones de dependencia. Existen profesionales de jerarquía en el contexto laboral que terminan viviendo experiencias complejas y dolorosas cuando salen del “amparo” que proporciona el Empleo. Esto ya no es necesariamente una cuestión de Actitud, puesto que muchos reúnen todas las condiciones de carácter para “salir” a conquistar el mundo más allá de las bardas laborales, esto ya es un tema de Capacidad Profesional.

En términos del ejercicio de “capacidades profesionales” el Empleo castra muchas de ellas, en tanto que desarrolla otras de manera notable. Castra aquellas que el Profesional posee por condiciones de formación y experiencia y desarrolla las que el Sistema demanda para sus objetivos e intereses.

En el Sistema Laboral el Profesional es un Recurso que se “adapta” a las necesidades que se tienen. Es “materia prima” que se transforma por criterios de utilidad y funcionalidad del sistema. Para los intereses del Empleo vale tanto la formación y la experiencia técnica del Profesional como su capacidad de adaptación a las premisas del conjunto. Por esto mismo los sistemas laborales desarrollan un tipo específico de Profesional, uno que constituye el producto de sus propias cualidades y de aquellas que el Sistema demanda. Estos “profesionales tipo” pueden tener un destacado rendimiento en un Sistema en particular y uno muy pobre en otro; están hechos “a la medida” de los sistemas que los adoptan. En este contexto no puede afirmarse que su desarrollo profesional alcance dimensiones integrales, mucho menos si la experiencia ha sido sostenida durante largos periodos de tiempo.

Por esto mismo los sistemas laborales no privilegian la incorporación de profesionales “maduros” o de edad superior a los 45 – 50 años. Estos profesionales, por consecuencia natural de las dinámicas de vida, son menos flexibles y poseen menores cualidades de adaptación a cualquier sistema, más aún si provienen de “sistemas” muy diferentes al propio.

Las Organizaciones son altamente impersonales. No podría ser de otra manera. La naturaleza del objetivo que tienen las obliga a desarrollar sistemas de trabajo que respondan a intereses colectivos y diversos. Las Organizaciones no pueden tener desarrollada una orientación muy particular hacia las personas que las conforman sin poner en riesgo el interés común, por esto prevalece el Sistema sobre el individuo. Y en esta lógica no siempre se cumplen las premisas que funcionan en otras dimensiones, puesto que pueden existir Sistemas Organizacionales altamente eficientes sin contar con Profesionales que destaquen en sus capacidades técnicas y personales, y pueden existir Sistemas donde suceda todo lo contrario. Son las cualidades del Sistema en su carácter holístico las que definen las cualidades del producto final que generan.

Hay gente que se pasa toda una vida analizando el comportamiento de las Organizaciones en su relación con el personal que las conforma y no termina de entender el motivo  por el que tantas cosas no se “optimizan”: ¿por qué no se es más pródigo con los montos salariales?, ¿por qué fallan tanto las políticas motivacionales y los programas de capacitación?, ¿por qué las empresas carecen de una visión genuinamente interesada en el acercamiento a la persona?, ¿por qué no se desarrollan mayores esfuerzos en alcanzar la “felicidad” de los empleados en el trabajo?, etc. Lo que no entienden, o quedan cortos en el afán de entender, es que las Organizaciones son Sistemas que se deben a sí mismos mucho más que a cualquiera de sus partes. Las Organizaciones son Sistemas que tienen objetivos superiores a los de las personas que las conforman y sólo pueden obedecer el interés colectivo. Las personas son Recursos que el Sistema incorpora para sostener su dinámica, y estos Recursos son idóneos en cuanto le son funcionales al Sistema, no necesariamente porque se los pueda calificar de idóneos al amparo de otros parámetros.

Esta es la realidad de las Organizaciones que hacen posible el mundo en que vivimos y es también la realidad del Profesional que tiene un Empleo en ellas.

Cuando el Profesional no se desenvuelve en la lógica de un Empleo que lo vincule a determinada realidad organizacional, la libertad con la que cuenta le permite desarrollar muchas más habilidades, destrezas y aptitudes. No solamente puede hacerlo porque carece de restricciones, también DEBE hacerlo para maximizar su perfil competitivo y alcanzar sus objetivos, los mismos que en este caso no necesariamente se encuentran soportados por un Sistema mayor. El desarrollo permanente de sus capacidades profesionales por supuesto lo termina colocando en un sitial que difícilmente conoce el empleado, por mucho que esté encargado de operaciones más grandes y “responsabilidades mayores”.

Las propias dificultades y los problemas se enfrentan y superan de manera muy diferente a nivel de un Empleo y fuera de él. En un caso es el Sistema el que se protege y en otro la persona quién debe encontrar las formas de superar la adversidad. Mientras por un lado es el Sistema el que es puesto a prueba, por el otro es la persona, y cuando las pruebas son superadas los sistemas quedan en balance, pero las personas Crecen. Y cuando las personas Crecen definen condiciones mejores para su futuro.

Estas mismas personas que desarrollan su vida Profesional fuera de la dependencia del Empleo pueden también hacer sus aportes y contribuciones a las Organizaciones. ¡Por supuesto que pueden hacerlo! ¡Incluso pueden emplearse! ¡Seguro! Sin embargo su lógica de trabajo es diferente, porque es diferente la capacidad y la experiencia que tienen acumulada. Estos profesionales LLEGAN al Empleo como una opción de beneficio económico, no parten ni terminan en él como la UNICA alternativa para sostenerse económicamente. Estos profesionales conocen y han vivido muchas de las oportunidades que el mundo presenta para la perfección de los intereses económicos personales, y el Empleo es solamente una de ellas, la misma que se toma o abandona en la medida que “pague” el Valor Profesional que se ha construido.

Esta no es una dinámica en la que se trate de censurar con rigor la participación de los profesionales en un Empleo, eso sería tan inteligente como enfrentarse con molestia a la existencia de los automóviles en las ciudades. Sin Organizaciones productivas y personas que tomen empleos en ellas no existirían nuestras sociedades. Se trata que los profesionales que están interesados en maximizar su Valor a partir del desarrollo activo de sus capacidades NO tomen el Empleo como un destino incontrastable de vida y como el único mecanismo que permite el sostén económico, se trata que lo tomen como UNA OPCION más en el conjunto con el que cuentan para optimizar el pago de su Valor Profesional.

Y se trata también que los otros profesionales, aquellos a los que muchas veces se confunde desde el consejo temprano que emerge del hogar, entiendan que una vida profesional orientada únicamente al Empleo no ayuda a alcanzar las cumbres del potencial técnico, solo consigue que el “mejor” profesional se convierta (en el “mejor” de los casos), en una pieza valiosa de la maquinaria que hace funcionar el Sistema.

Se trata, finalmente, que estos profesionales que modelan su vida entre las fronteras estrechas de un mundo laboral que NUNCA les dará el valor que calculan tener, entiendan que la vida es mucho más de aquello que ven todos los días entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde. ¡Mucho más! Un mundo lleno de oportunidades, un mundo que para su abordaje solo precisa completar capacidades técnicas que el Empleo coarta en beneficio del Sistema.

En honor de la verdad, nunca me apeno demasiado ni me solidarizo con aquellas personas que la están pasando mal por no encontrar un Empleo. Siempre pienso que ésos son momentos en los que existe mayor probabilidad para que descubran su potencial y el tamaño que tienen, para que puedan comprobar la verdad diáfana del universo de posibilidades que existen más allá del Empleo, y para que comprueben que tomando ésos otros caminos, llega el día en que aquellos que ofrecen Empleos piden una oportunidad para que se los atienda.

DATOS DEL AUTOR.-

Carlos Eduardo Nava Condarco, natural de Bolivia, reside en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, es Administrador de Empresas y Empresario. Actualmente se desempeña como Gerente de su Empresa, Consultor de Estrategia de Negocios y Desarrollo Personal, escritor y Coach de Emprendedores.

Es autor de los libros “El STRATEGOS y 23 Principios Estratégicos para la lucha en el Mercado. Aclaraciones indispensables de los conceptos de Estrategia, Negocio y Competencia”.

El STRATEGOS y la Estrategia de Ventas. Cómo plantear y ejecutar la Estrategia para la lucha en el Mercado

WEB: www.elstrategos.com

Facebook: Carlos Nava Condarco – El Strategos

Twitter: @NavaCondarco


Artículo escrito por Carlos Nava Condarco

Asesor y Escritor en Estrategia de Negocios, Apoyo a Emprendedores y Desarrollo Personal.
www.elstrategos.com

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