Invertir en mi Empresa

Si nos referimos a nuestra pequeña empresa, realizar una buena inversión no siempre puede resultar positivo para nuestros intereses, pero para ello tenemos que estar completamente informados ya que lo mismo sucede a la inversa; son muchos los que se conforman con el potencial y servicios actuales de su marca y no se plantean realizar ningún tipo de inversión para su expansión o mejora, algo que puede hacer que la empresa quede desfasada y no sea capaz de revertir su situación a tiempo, abocándola al fracaso.

La inversión en nuestros pequeños negocios es uno de los temas que más se pasa por encima y no se profundiza, por lo que muchos piensan que con realizar un simple mantenimiento de sus productos y una pequeña campaña publicitaria garantizan un buen funcionamiento y una progresión adecuada, algo muy alejado de la realidad.

Lo primero de todo es realizar un pequeño estudio de mercado que nos permita identificar las carencias y ventajas de nuestro negocio respecto a la competencia, hacer esto nos proporciona una información muy valiosa y útil para poder planear una inversión, por pequeña que sea, en mejorar dichos puntos. Aunque no lo creamos, esto sí que lo llevarán a la práctica otros emprendedores en cuanto observen que no avanzan en sus ventas, por lo que siempre tendremos que estar alerta y en continuo estudio del resto si no queremos perder el tren.

Una inversión muy agresiva no garantiza el éxito, te lo aseguramos. Si previamente has realizado el estudio de la situación del mercado y tu negocio en él, habrás podido comprobar que invertir una buena cantidad en una expansión agresiva y rápida puede provocarte más perdidas que beneficios, y todo por la sencilla razón de que posiblemente no estés preparado para asumir tanta demanda, lo que hará bajar la calidad de aquello que ofreces y se creará un efecto rebote que te hará perder clientes. Ten cuidado con este factor ya que sucede mucho.

El conformismo suele tender a arruinar nuestro modelo, ya que nos hace conformarnos con el actual volumen de trabajo y no nos permite ver nuevas oportunidades ya que no prestaremos la atención necesaria en ir innovando. La clave se encuentra en ir avanzando lentamente, no te deben invadir las ganas por ir creciendo diariamente. Lo mejor es ser consecuente con tus posibilidades y planificar una serie de “posibles mejoras” siempre que observes que la demanda va creciendo paulatinamente, para cuando llegue el momento, estés preparado y puedas afrontar este tipo de mejoras en tu negocio.


Artículo escrito por Javier Diaz

Soy un Joven emprendedor apasionado por la tecnología, la educación y los negocios. Blogger en Negocios y Emprendimiento, creador de Emprendices, Co-fundador de Net Masters y Docente de Emprendimiento.

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