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Manual para hacer realidad un sueño

Querido emprendedor, líder y soñador en general:

Sírvase de esta humilde lista de consejos (que no pretenden ser instrucciones) para manifestar en la realidad tangible las metas y aspiraciones que día tras día amanecen y anochecen ocupando un espacio valioso de su mente.

Lea con atención, reflexione y saque sus propias conclusiones en relación con cada punto mencionado a continuación. Desde luego, procure recordar en todo momento que su situación de vida es única; quédese sólo con lo útil y deseche la palabrería que considere innecesaria.

¡Buen viaje hacia el éxito!

¿Cómo hacer realidad un sueño? (versión sintetizada)

1. Repita para sí mismo cuantas veces sea necesario: «Los sueños no se cumplen, se trabajan».

Como en cualquier psicoterapia respetable, el primer paso es la aceptación, y la aceptación empieza por asumir una justa realidad: soñar no sirve de nada si no concretamos, si no estamos dispuestos a salir de la cama todos los días antes del amanecer porque reconocemos que el día es demasiado corto para todo lo que hay por construir.

Soñar no tiene mayor mérito, cualquiera puede vivir en la nubes.

Comprometerse y coordinar las acciones con la voluntad es lo que realmente distingue a los triunfadores de los ilusionistas.

2. Deje de culpar a su familia

Realice los rituales, sesiones de terapia o encuentros espirituales necesarios para desligarse de la idea errónea de que está obligado a ser la viva imagen de todos sus vivos y sus muertos.

Algunas personas llevan una vida mediocre porque han sido arrastradas por la creencia equívoca de que existe un código moral universal que les impide tener más éxito que sus hermanos, sus padres, sus abuelos o sus antepasados enterrados hace ya bastante tiempo.

Olvídese de esto, deseche las excusas. Pocas cosas hay más indignas e inútiles que la negación del propio miedo detrás de la sombra de la familia.

Citando a Neruda: «No te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida».

3. Acepte que la vida que lleva no es la vida que quiere

Es doloroso, pero necesario.

Nada puede alcanzar su máximo potencial a no ser que se reconozca con pleno uso de conciencia que las circunstancias actuales indican deficiencia, falta de empoderamiento.

Con permiso de Cortázar: «Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo».

Declare la pérdida para emprender el reencuentro.

4. Perdónese a usted mismo por haber malgastado el tiempo

Sin importar la edad que tenga al momento de leer esto, sus condiciones socioeconómicas, su escala de valores o sus creencias personales, si ha dejado pasar un solo día sin trabajar para hacer realidad sus sueños, usted ha malgastado tristemente su tiempo.

Asúmalo. Pálpelo. Saboree la amargura de un segundo de vida desperdiciado.

Le hará bien para recordar que «la vida no se detiene por nadie».

5. Reconozca que es un experto elaborando excusas

Deje de engañarse. Si usted no ha podido, al sol de hoy, lograr las metas personales que se propuso hace tanto tiempo que ya ni siquiera lo recuerda, es hora de que reconozca que no ha sido por incapacidad, sino por cobardía.

Reconozca que ha dejado de vivir por detenerse a pensar en las posibles consecuencias negativas de actos que no ha tenido si quiera el valor de emprender.

Descuide, no es ni el primer ni el último ser humano amedrentado por culpa del miedo. Solo procure no ser uno de tantos caídos en batalla y olvidados en cuestión de meses, días, horas.

«La historia la escriben los vencedores», dijo Winston Churchill.

Y usted… ¿Escribirá algo más que su testamento?

6. Cállese, siéntese y escuche a los que han triunfado a pesar del miedo

Sea consciente de que su situación actual no se presta para egocentrismos.

Usted quiere algo y eso siempre será admirable, pero no lo ha conseguido y eso siempre será preocupante.

Admita que nunca había sido tan ignorante como ahora y abra las puertas al aprendizaje, que llegará y seguirá llegando porque la humildad y la buena voluntad son los imanes de la sabiduría.

Desde luego, tendrá que evaluar su círculo social y alejarse irremediablemente de quienes empequeñecen su espíritu, le contagian de mediocridad o siembran distracciones entre usted y su propósito de vida, que es la realización de su gran sueño.

Aprenda a rodearse de espíritus grandes, de aquellas personas que tienen lo que usted quiere tener.

7. Mire en su interior hasta ser consciente de que tiene la capacidad de hacer cosas grandes

El objetivo de rodearse de personas que ya han hecho realidad sus sueños es justamente este: darse cuenta de que es posible y convencerse (porque es cierto) de que usted también puede lograrlo.

Existe un principio esencial para conseguir el éxito en todo lo que se proponga y es recodar siempre, desde el primer rayo de luz del día hasta el último suspiro consciente antes del sueño, que todo le está permitido en esta vida, que usted vino al mundo sin restricciones, sin límites, y que todas las barreras que cree tener son producto de un miedo absurdo: el miedo a su propio potencial.

8. Entienda que el sueño no está al final, sino en el camino

Ya ha perdido bastante tiempo, no siga perdiéndolo creyendo que tiene prisa por llegar a algún lado.

La realización del sueño es un proceso constructivo, no espontáneo. La construcción implica un proceso progresivo y un mejoramiento constante sobre la marcha, para lo cual el constructor debe estar enfocado en el aquí y el ahora, y no en la fantasiosa visión de los resultados.

Si algo tienen en común los grandes imperios de la historia es que se hicieron grandes en el camino a la grandeza, no por haber llegado en poco tiempo a un destino cualquiera.

9. Entienda que el sueño no es sueño si no baja al corazón

Si usted vive el sueño desde la razón, despierte y vuelva a empezar.

El sueño no es sueño si no le produce arrebato, si no lo abstrae en medio de las tareas cotidianas, si no le estremece los huesos, si no lo mata de pasión.

Para hacer realidad el sueño es preciso llenarse de rabia, de cólera ganadora pero también de serenidad para entender que todo llega para aquel que insiste como siempre y trabaja como nunca, sin traicionarse a sí mismo.

10. Despierte cada día de su vida con el sueño en el pecho. Desayune el sueño. Respire el sueño. Haga el amor con el sueño. Entréguese al sueño. Comprométase con el sueño

Y así… hasta que alcance el sueño.

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