Adictos a las Aplicaciones (Apps): La Vida Social de los Adolescentes

El uso de Internet y de las redes sociales puede ser positivo o negativo en función de cómo se aprovecha por parte de los usuarios. Pero, aunque se haga un buen uso de estas tecnologías, existen ciertos riesgos que se deben tener en cuenta y que en muchas ocasiones pasan desapercibidos, sobre todo cuando pensamos en los adolescentes.

El mayor riesgo de todos es que los adolescentes pueden llegar a crear una dependencia a las redes sociales tal que pueda representar un perjuicio para sus relaciones en el entorno cercano. Muchos adolescentes no conciben su vida sin estar permanentemente conectados para estar actualizados de todo lo que ocurre en su entorno social a través de las redes sociales.

Hablamos de una tendencia que va en alza. Son cada vez más los adolescentes que viven su día de cara a mantener actualizados sus distintos perfiles en las redes sociales y a mantener una interacción constante con todo tipo de contactos, que en muchos casos sólo conocen a través de Internet. Pero, ¿cómo es esa interacción con las redes sociales? ¿Cuál es la rutina de un adolescente de la era digital?

Las primeras actualizaciones del día

Jóvenes adictos a las apps

Son muchos los adolescentes que comienzan el día con un mensaje en Twitter o Facebook incluso antes de levantarse de cama si disponen de un smartphone con conexión a Internet. Tras asegurarse de que tienen la batería bien cargada se disponen a comenzar el día.

Una práctica habitual entre los y las adolescentes es utilizar el instagram para mostrar cuál será el atuendo que llevarán a lo largo del día. El hashtag #outfitoftheday es uno de los más populares en Instagram, que es la red social preferida entre los adolescentes. Muchos tienen una cita obligada con Instagram para compartir detalles de su día a día desde primera hora de la mañana.

También la música se ha vuelto social. Spotify permite a los adolescentes compartir la música que les gusta con sus amigos sin necesidad de reunirse para hacerlo. A través de diferentes aplicaciones de mensajería instantánea y de otras aplicaciones (apps) como Snapchat, la comunicación virtual gana más adeptos en contraposición con las formas más tradicionales de compartir anécdotas de una forma más personal.

Los hábitos digitales fuera de casa

Adictos a las aplicaciones

Una vez en el entorno educativo la mayor parte de los estudiantes utilizan sus dispositivos móviles para mantener el contacto a través de la mensajería instantánea con sus amigos. Los principales usos que se dan al smartphone durante los períodos lectivos distan mucho de los educativos. Interactuar en las redes sociales, enviar mensajes o emails son las actividades más frecuentes, y un porcentaje pequeño de los adolescentes utilizan juegos online o hacen búsquedas en Internet sobre temas diversos que no están relacionados con lo que ven en clases.

Si bien hay herramientas como YouTube que ayudan a los profesores a hacer más dinámicas las clases y cuentan con mucho material educativo para complementar la formación de los adolescentes en clases, también es ese tipo de páginas las que provocan un mayor número de distracciones en el aula, ya sea por la visualización de materiales ajenos a la clase o por la mensajería que se crea en torno a los materiales que muestran los profesores.

También fuera del aula están presentes las redes sociales. Desde intercambiar mensajes para organizar una reunión hasta compartir todo tipo de datos, tips o fotografías de las actividades de la tarde, la comida que se ha pedido en la cafetería de moda o los lugares donde están en ese momento los adolescentes realizando diversas actividades, todo pasa por Internet y por las redes sociales. Hoy en día es fácil trazar la trayectoria de un adolescente siguiendo los check-ins que hace en Foursquare o a través de sus actualizaciones de estado en Facebook o Instagram.

En las redes sociales siempre es de día

Adictos a las apps

También por la noche los adolescentes están conectados a las redes sociales. En estos entorno siempre que haya una actualización nueva o una foto que compartir siempre es de día, no hay horarios de cierre y las comunicaciones se mantienen también en horario nocturno. Tres cuartas partes de las personas que utilizan dispositivos móviles permanecen conectados a las redes sociales incluso mientras ven la televisión y comparten impresiones con amigos o en Twitter de lo que están viendo, haciendo de actividades como ver televisión en casa una actividad ligada a las redes sociales.

Pero la vida en las redes sociales no acaba ahí. También durante los momentos de estudio se recurre a páginas como ask.fm y a otros recursos online para consultar dudas y buscar información para realizar las tareas. En los ratos libres aplicaciones como tumblr son una gran distracción para los adolescentes, que pueden encontrar todo tipo de contenidos para distraerse de temas que les atraen, sus grupos de música y actores o actrices favoritos o de sus hobbies y aficiones.

Incluso antes de dormir se utiliza el smartphone para revisar una última vez las redes sociales y hacer un repaso del día. Son muchos los que duermen al lado de sus teléfonos y algunos encuentran dificultades para dormir, pensando en el nuevo atuendo que compartirán por la mañana en Instagram.

La precaución es fundamental

Ante este panorama en el que los adolescentes viven a través de las redes sociales es importante que estén bien informados sobre los riesgos que pueden corres si hacen un mal uso de las herramientas que utilizan a diario. Es importante que se le enseñe a manejar bien las redes sociales y a controlar su privacidad para evitar que malos ojos puedan fijarse en ellos y ocasionarles algún perjuicio.

También es posible que los padres recurran al uso de aplicaciones (apps) de rastreo de actividad para los smartphones para estar al corriente de la actividad real de sus hijos en Internet y poder así ejercer una supervisión activa que pueda evitar problemas serios o que les permitan detectar amenazas que puedan acechar a sus hijos, aunque esto pueda percibirse como una muestra de desconfianza o un ataque a la intimidad por parte del adolescente. Este tipo de prácticas conlleva una serie de ventajas y desventajas que se deben sopesar para evitar una confrontación negativa que mengue la confianza entre padres e hijos.

La prevención es siempre la palabra clave. Hablar con los adolescentes y hacerles ver el nivel de exposición que tienen y los riesgos que corren si hacen un uso excesivo o un mal uso de las redes sociales es fundamental para que, en una sociedad digital como la presente, la tecnología sirva para tener una vida más rica en buenas experiencias y que no se convierta en una fuente de problemas como el cyberbulling o la exposición inconsciente a la que pueden llegar algunos adolescentes a través de prácticas como el sexting.

Los padres son los responsables de que sus hijos no se descontrolen haciendo un mal uso de las redes sociales y deben instarles a que den la importancia justa a lo que ven en Internet. Se debe ser cuidadoso en una etapa de la vida en la que las personas están formando los valores que tendrán en el futuro y donde son muy sensibles a la presión social.


Artículo escrito por andresfgarcia08

Andrés García en un Periodista online localizado en Barranquilla, Colombia. Sus trabajos usualmente tratan sobre Tecnologías, Telecomunicaciones y Negocios Internacionales. Lo puedes seguir en Twitter @Andyfgarcia08.

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