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Claves para seleccionar tecnologías en proyectos de formación

el 7 septiembre 2011

por Carlos Biscay, director de e-ABC (www.e-abclearning.com)

Como decía el fundador de The MASIE Center y el Online Learning Council, Elliott Masie, hace algunos años, cuando una compañía decide implementar un proyecto formativo, lo primero a tener en cuenta es comprender que cada organización es única y que, al igual que ocurre con la vestimenta, no existe un talle que les calce a todos por igual.

En este sentido, al momento de analizar la tecnología más apropiada para cubrir las necesidades y expectativas de una empresa, es imprescindible no atarse a preconceptos, sino comprender en profundidad cuáles son los requerimientos puntuales del cliente, y a partir de allí, encontrar y sugerir la solución que más se adapte a los mismos.

El proveedor debe tener la capacidad, el conocimiento y la experiencia suficiente, para poder acercar al cliente las opciones más ajustadas a sus objetivos y realidad contextual, y explicar con claridad los pros y contras de cada uno, para acompañar la toma de decisión.

En el proceso de implementación de un proyecto de gestión del conocimiento, el factor tecnológico tiene que ser considerado tanto a nivel de aplicaciones como de contenidos.

Hay cinco factores a considerar especialmente para la selección del producto a utilizar:

  1. La compatibilidad con los navegadores predominantes en la comunidad de usuarios a impactar
  2. Dónde estará instalada la solución en términos de infraestructura de hardware –si se instalará en un servidor propio o si se terceriza el servicio-.
  3. El ancho de banda (teniendo en cuenta que puede competir directamente con las transacciones del core business, como en el caso de las intranets bancarias, lo que lleva a producir contenidos optimizados en bytes para reducir la transferencia de datos, con características de precarga, y posiblemente prescindir de videos o animaciones, manteniendo el objetivo pedagógico).
  4. La capacidad de integración con otros sistemas preexistentes (si el producto soporta capacidades específicas de integración, si permite agregar módulos o extensiones, si da la posibilidad de modificar el código fuente).
  5. Si se requiere que implemente estándares de portabilidad de contenidos (AICC, SCORM), de exportación de evaluaciones (QTI), de accesibilidad (WAI, Section 508), protocolos de integración de repositorios (SRU/SRW, OAI), o simplemente si nos permite configurarlo en diversos idiomas o personalizarlo gráficamente sin perder la compatibilidad de actualización entre versiones.

Las aplicaciones no deben ser seleccionadas solamente por sus características comparativas directas, sino también por cómo se integran a la plataforma tecnológica preexistente y la comunidad de usuarios.

Hoy la clave está en la independencia tecnológica que pueda proponer cada proveedor, en su conocimiento y experiencia de mercado, y capacidad para seleccionar, evaluar, integrar e implementar herramientas open source y propietarias.

La decisión pasa por efectuar un análisis adecuado de consultoría, que permita responder a las necesidades y objetivos de cada organización interesada en desarrollar un proceso de gestión del conocimiento. Para ello es vital preguntarle al cliente si precisa una plataforma sencilla de administrar y utilizar; una solución con grandes posibilidades de integración a sus sistemas de autentificación de usuarios, RRHH o bases de datos corporativas; una herramienta con diversidad de configuración y funcionalmente modular; o si simplemente desea que sus usuarios se autentifiquen para navegar los contenidos SCORM y luego obtener sus reportes de seguimiento. Luego de obtener estas respuestas, será el momento de evaluar los sistemas que resuelvan los requerimientos identificados y proponer opciones al cliente.

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