¿De qué trata el libro «Cómo ganar amigos e influir sobre las personas» de Dale Carnegie?

por: Fátima Ávila Mendoza

Este libro es para hacer mejorar a las personas en sus relaciones con otras personas.

En la primera parte del libro se hace referencia a las técnicas fundamentales para tratar con el prójimo. Nos dice que, “si quieres recoger miel, no des punta pies a la colmena”; la regla para la vida que nos deja es no criticar, no condenar y no quejarse, porque cualquiera puede criticar y condenar a las personas que lo rodean, pero jamás aceptará sus mismos errores y solo creara un resentimiento en las personas. Debemos de ir por la vida pensando siempre en actuar sin malicia contra nadie, sino con caridad para todos, es esta actitud que caracteriza a los buenos líderes.

La regla dos es demostrar aprecio honrado y sincero a las personas. Así como alimentamos los cuerpos para que tengan energía y los de la familia, amigos y empleados, es necesario alimentar su estima con amables palabras de aprecio que queden grabadas en sus mentes, y así dar la importancia que realmente se merecen las personas y agradecerles lo que hacen por nosotros. Este un gran secreto para tratar con la gente.

La regla tres es despertar en los demás un deseo vehemente. Quien puede hacer esto, tiene al mundo entero consigo; quien no puede, marchará solo en el camino. Esta frase se aplica cuando tratemos de logar que alguien haga algo por nosotros, una buena forma de lograrlo es, por ejemplo, si no quiere que su hijo fume, no le predique, y no le hable de lo que usted quiere; muéstrele en cambio, que los cigarros pueden impedirle formar parte del equipo deportivo del colegio o ganar una carrera de cientos de metros. El hombre que se puede poner en el lugar de los demás, que puede comprender el funcionamiento de la mente ajena, no tiene por qué preocuparse por el futuro.

De que trata el libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie

La segunda parte del libro habla acerca de las seis maneras de agradar a los demás.

La primera regla es interesarse de verdad por las personas sin esperar nada a cambio. Un individuo que no se interesa por sus semejantes, es quien tiene las mayores dificultades en la vida y causa las mayores heridas a los demás. De estos individuos surgen todos los fracasos humanos. El interés, lo mismo que todo lo demás en las relaciones humanas, debe ser sincero. La regla numero dos es siempre sonreír, ya que es la manera más sencilla de causar una buena impresión. La gente que sonríe tiende a trabajar, enseñar o vender con más eficiencia y criar a sus hijos más felices. En una sonrisa hay mucha más información que en un gesto de adusto, es por eso que en la enseñanza es mucho más eficaz el estímulo que un castigo.

El valor de la sonrisa es que no cuesta nada, pero crea mucho, enriquecen a quienes reciben, pero no empobrece a quienes la dan; nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, y nadie tan pobre que no pueda enriquecer por sus beneficios. Crea felicidad en el hogar, alienta la voluntad en los negocios y es la contraseña para hacer amigos. La regla número tres es recordar que, para toda persona, su nombre es el sonido más dulce e importante en cualquier idioma. A veces es difícil recordar un nombre, en especial si es extranjero, pero se debe tomar el tiempo necesario para intentar aprenderlo. La regla cuatro es ser buen oyente y animar a los demás a hablar bien de sí mismos, de manera que aspirar a ser buen conversador, se debe ser atento y para ser interesante es importante interesarnos, preguntar cosas que el interlocutor se complazca en responder hay que alentar a la gente a hablar bien de sí mismos y de sus experiencias. Recuerde que la persona con quien habla usted está cien veces más interesada en sí misma, en sus necesidades y sus problemas que en usted y sus problemas.

La regla cinco es hablar siempre de lo que interese a los demás, ya que así atraemos más a las personas y logramos obtener lo que esperamos de ellas o incluso más. La regla seis habla de cómo hacerse agradable ante las personas instantáneamente, si usted quiere la aprobación de todos aquellos con los que entra en contacto, quiere que reconozcan sus méritos, quiere tener la sensación de su importancia en su pequeño mundo, no quiere escuchar adulaciones baratas, sin sinceridad, pero anhela una seria apreciación debe obedecer la regla de oro y dar a los otros lo que quiere que le den. Así pues, hacer que la o las otras personas con las que estemos se sientan importantes y, sobre todo, hacer esto sinceramente para recibir lo mismo que damos.

La tercera parte trata de lograr que los demás piensen como usted.

La primera regla dice que la única forma de ganar una discusión es evitándola. Se debe aceptar que existe un desacuerdo, pero se debe controlar el carácter, escuchar y de ahí buscar áreas de acuerdo siempre siendo honestos, además de analizar las ideas de los oponentes para llegar a un acuerdo. La regla dos es demostrar respeto por las opiniones ajenas; es importante de no decir a una persona que está equivocada en una discusión, porque puede que no se logre nada bueno, al decir directamente a una persona que está equivocada, solo se consigue despojar a esa persona de su auto dignidad. La regla tres es aceptar las equivocaciones que nosotros cometemos.

La regla cuatro es una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel; esto también ocurre con las personas, si usted quiere ganar a alguien para su causa, debe convencerlo primero de que es un amigo sincero. Ahí está la gota de miel que caza su corazón. La regla cinco habla de que para conseguir la aceptación de las personas, hacer que las otras personas digan que sí, desde el principio evitando los NO ya que un no como respuesta es un obstáculo sumamente difícil de vencer, cuando una persona ha dicho que no todo su orgullo exige que sea consecuente consigo misma.

La cuarta parte habla de cómo ser un líder, como cambiar a los demás, sin ofenderlos ni despertar resentimientos. Un líder debe sentir un aprecio sincero por las personas que lo rodean para lograr un vínculo, además  debe hacer críticas constructivas cada vez que sea necesario. Otra forma de hacerlo es de manera indirecta, hablando primero de sus propios errores antes de llamar la atención a los demás. Por otra parte, un líder no da órdenes, sino hace preguntas, ya que con frecuencia las ordenes que se dan de manera agresiva suelen generar  resentimiento, los líderes deben alentar a las personas a trabajar con ellos, además de procurar que se sientan satisfechas al hacer sus labores.

Bibliografía

Dale, C. (1936). Cómo ganar amigos e influir sobre las personas. Estados Unidos: Simon & Schuster.


Artículo escrito por Autor Invitado

Este articulo fue escrito por un profesional con experiencia en estrategia, marketing y negocios, que ha querido compartir sus conocimientos con la comunidad emprendedora.

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