El negocio propio, ¿Moda o Necesidad?

Me pregunto ¿cuántos de los que se detengan a leer un momento esta nota, independientemente de la edad y el género se encontraran buscando un empleo? Y no sólo eso: ¿Cuántos de los que la leen y no lo buscan, sin importar en este caso la razón, necesitan en realidad mejorar la situación de sus ingresos?

Es obvio que nunca podré conocer la respuesta a estas preguntas. Como también es obvio que son muchísimas más las personas que necesitan un empleo o mejorar sus ingresos y que, por supuesto, tampoco leerán esto. Sin embargo, aunque tales preguntas y afirmaciones parezcan fuera del propósito de esta nota, son una atractiva forma de introducir el tema de si los negocios constituyen una moda o necesidad.

¿Qué entendemos por negocio?

Podría afirmar con toda certeza que Independientemente del contexto, la palabra “negocio” siempre ha estado asociada a una o diversas actividades, como a alguno o diversos establecimientos, que tienen como objeto la obtención de ingresos por parte de quien las practique o funja como su dueño.

Y aunque en realidad lo anterior es una idea bastante acertada, verdaderamente un negocio consiste, en primer lugar, en cualquier medio o forma lícita de obtener ingresos a cambio de ofrecer alguno o varios beneficios a otras personas. ¿Un ejemplo? Los periódicos, hoy en día, tienen el negocio de publicar, entre otras cosas, vales de descuento, ofertas de los supermercados, u ofertas de empleo.

En segundo lugar, un negocio, también comprende a las entidades que se constituyen con el objeto de percibir ingresos por medio de actividades de producción, comercialización o prestación de servicios que beneficien a otros. Entre ellos podemos mencionar las fábricas, las tiendas, o las clínicas médicas por mencionar de manera general algunos ejemplos.

¿Un negocio es una empresa?

Sí y no.

Un negocio es una empresa cuando se comprenda como una entidad formalmente constituida, independientemente del tamaño, para obtener beneficios por medio de una o varias actividades de producción, comercialización o prestación de servicios que generen beneficios para otras personas. Pero no se considerará como empresa cuando el negocio se comprenda como cualquier medio o forma de obtener ingresos y de ofrecer beneficios.}

¿Cuál es la diferencia entonces?

El negocio es la forma o el medio. La empresa la entidad o el sujeto. En otras palabras, el negocio es el “método”. La empresa, la entidad que practica dichos métodos. Un negocio es un negocio, una empresa puede tener varios negocios. ¿Un ejemplo? Juan vende libros, pero no es empresa. Juan compra sus libros a una empresa que tiene, entre otros, el negocio de vender libros.

Es obvio que en los escenarios actuales el reto de cada negocio debería ser el de su formalización y crecimiento (ser empresa), puesto que le generaría mejores beneficios y crecimiento en términos de competencia e ingresos, pero también es cierto que muchos aún no han comprendido la importancia de este tema, como también existen otros que funcionan aún no siendo una empresa.

Los negocios, ¿moda o necesidad?

Pensemos: ¿Cuándo o por qué un negocio podría terminar siendo una moda y no una necesidad? ¿Qué significaría que un negocio terminara siendo denominado como una moda?

En lo personal considero dos supuestos:

  1.  Un negocio se caracterizaría como una moda cuando se crea con la intención o idea de afirmar nuestra capacidad o nuestro estatus social ante los demás, es decir, visualizarlo más como una competencia social y no una forma de realización y desempeño personal. El resultado: con frecuencia el posible despilfarro de fondos con muy pocos resultados.
  2.  El negocio lo consideraría también como una moda, cuando se cree que existe un compromiso para con nuestros padres o predecesores. Esta característica se afirma con una frase bastante famosa: “Toda mi familia lo ha hecho”. Siendo así, se olvida el hecho de que como personas tenemos aspiraciones, aptitudes y comportamientos que no necesariamente han sido predefinidos de antemano por nuestros progenitores. No es que esté mal que provengamos de una familia de comerciantes, eso nos podría facilitar muchísimas cosas, pero tan poco es cierto que por ello nosotros necesariamente debemos empeñarnos en que debemos ser y seguir siendo igual que ellos. El resultado: frustración e indecisión constante por algunos eventos.

Aunque estos dos supuestos no son en realidad concluyentes ni definitivos, lo que pretenden es dejar en claro que un negocio como “moda” no es más que la poca o nada racionalización y concientización del significado y el compromiso que requiere la actividad que describe la palabra. Y es que el hecho de poner a prueba nuestras capacidades y afirmar con ello ante los demás lo que somos capaces de hacer nos inyectaría una buena dosis de estima personal, esta actitudes por sí misma no nos asegurar el éxito de un negocio como si lo hiciéramos con un poco más de determinación y decisión personal. Por otro parte, si bien es cierto que quienes nos precedieron en nuestra familia han tenido madera para los negocios esto tampoco nos asegura que verdaderamente nosotros pudiéramos tener éxito en uno, debido a que es una cuestión que requiere más de capacidades y actitudes muy personales más que familiares.

¿Cuándo dejaría de ser una moda y considerarse una necesidad?

Muy al contrario de los supuestos anteriores, existen, han existido y existirán ocasiones en que la constitución o desarrollo de un negocio se vuelve una decisión muy razonada y personal que obedece a una serie de factores que van muchísimo más allá del mero a fan de demostrar una posición o una “herencia”. Más allá de eso existen necesidades a satisfacer que por uno o distintos motivos no han podido ser satisfechas de otra manera. Es obvio que estos motivos no son fáciles debido a que se acompañan muchas veces de limitaciones que en su mayoría son materiales y que por tanto muchos las consideran muy importantes, pero que al final termina pudiendo más que ellas la determinación y la entrega, acompañada de algunas características propias o comunes de cada persona.

Algunas de las necesidades, entre muchas, que pueden decirse mueven a las personas para crear o desarrollar un negocio o empresa podrían ser las siguientes:

  1. La necesidad de empleo o de obtención de ingresos.
  2. Las necesidades de realización y crecimiento.
  3. Necesidad de independencia (económica o financiera)
  4.  La necesidad de logro.
  5. La necesidad de demostrar que se puede ser útil (tanto con el hogar, la comunidad o hasta incluso con el país).

Es importante entonces que si en algún momento de nuestra vida consideramos la idea de emprender un negocio lo hagamos teniendo clara la idea de si lo hacemos obedeciendo a una moda o lo hacemos por necesidad. Tal vez esto nos determine en buena medida nuestra posibilidad de triunfar…


Artículo escrito por José Tomás Cubías Abarca

José Tomás Cubías Abarca E_mail: apoyo.mype@hotmail.com; Blog: http://gestion-mypes.blogspot.com/

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