La solución a los problemas de los bancos: El banco malo


Foto: Los activos tóxicos lastran los balances de las entidades financieras

Ultimamente desde el sector financiero se está reclamando al Banco de España la creación de un banco malo como otra solución a los problemas de los bancos, tras comprobar que en los mercados, en especial en el interbancario, a pesar de todas las medidas llevadas a cabo sigue reinando un clima de desconfianza absoluta hacía ciertos países y productos, en especial a la banca española y a sus activos inmobiliarios.

Pero, y esto del “banco malo”, ¿qué es? Pues muy sencillo, es una entidad financiera de nueva creación normalmente de titularidad estatal, o sea, que el que manda es el Estado, y en el que se vierten todos los activos tóxicos de bancos y cajas en general. De esta manera se libera a las entidades afectadas del lastre que las frena, limpian sus balances, regularizan su situación y pueden reiniciar su actividad económica con total normalidad, como si nada hubiera pasado. Es, en definitiva, poner los contadores a cero y pasarle la pelota al Estado


Foto: El Estado es el propietario del banco malo

El problema para estas entidades afectadas por activos tóxicos viene a la hora de hacer el pase al nuevo banco, pues si se compran por el precio de mercado en ese momento van a tener que amortizar por lo que sus balances pueden quedar muy tocados, en función de los resultados que arroje el balance estas entidades pueden llegar a ser recapitalizados, nacionalizados o incluso liquidados. Sin embargo, también se puede dar la circunstancia que el banco malo sobrevalore esos activos cuando se realiza el cambio de titularidad por lo que a los bancos en problemas les quedan unos balances impolutos, salvan las formas ante los consejos de accionista y pueden reemprender su actividad principal, mover el dinero y contribuir al crecimiento económico.


Foto: Sin la confianza de los mercados no hay salida de la crisis

Es entonces cuando el Estado, a través de este banco malo, empieza la gestión de estos activos tóxicos con la vista puesta en la recuperación de la inversión hecha sin importar el plazo de tiempo. Esta práctica se inició en Estados Unidos en los años 30 como consecuencia del famoso “crack del 29”, y se ha venido utilizando con cierta frecuencia tanto en todo el mundo para solventar situaciones delicadas de entidades financieras.

A nivel nacional con el FROB, aún sin ser oficialmente un banco malo, tenemos un claro ejemplo de como debe funcionar una entidad de estas características donde aposentar activos que nadie quiere. Actualmente hay cuatro entidades financieras intervenidas, otras tres han sido nacionalizadas y se han otorgado ayudas y líneas de crédito multimillonarias.

La cuestión es que guste o no, nos caeran mejor o peor,  pero lo cierto es que hay ciertos sectores de la economía que son más necesarios que otros que funcionen y gocen de buena salud, y uno de ellos es el sector bancario. Su recuperación es un paso imprescindible para que podamos, de una vez por todas, superar la dichosa crisis. Y vosotros, ¿Qué opinión teneis de los bancos?

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