Morosidad, una de las principales causas de quiebra

Poner en marcha una PYME no es tarea fácil. Tampoco lograr mantenerse pese a tener todos los elementos a favor. Porque toda empresa depende de su relación con los clientes y muchas veces estos no pagan a tiempo. La morosidad en los pagos es una de las causas más importantes por los que pequeñas y medianas empresas deben terminar echando el cierre. De hecho, según datos de la Unión Europea, el 57% de las empresas tienen problemas de solvencia y liquidez debido a los retrasos en los pagos. Este porcentaje sigue aumentando año a año, por lo que la UE ha iniciado una directiva que establece plazos concretos de pago para evitar esos atrasos y, como consecuencia, las habituales quiebras de las PYMES europeas.

Los países de la Unión deben adoptar en sus legislaciones esta directiva que establece, entre otras cosas, que las autoridades públicas tengan un plazo máximo de sesenta día para pagar sus deudas, así como las empresas privadas. También se establece la posibilidad de cobrar intereses de demora en los pagos pero, no hay que olvidar, que esta directiva es solo facultativa para las empresas, lo que significa que no tienen la obligación legal de cumplirla y hace que al final el problema no se solucione. Sin medidas legales de obligatorio cumplimiento, la morosidad seguirá siendo una importante causa de quiebra, pese a las buenas intenciones de la Unión Europea.

Morosidad

Debido al desentendimiento oficial de los estados sobre los retrasos en los pagos a las pymes, cada vez son más las empresas que contratan un servicio de cobro de deuda a empresas especializadas. La experiencia en ese terreno es una de las pocas garantías que tienen las pequeñas empresas de lograr el pago por un producto o servicio que ya han proporcionado y que, igualmente, también tienen que pagar. Estamos en uno de esos casos en los que la pescadilla se muerde la cola, especialmente en negocios B2B, ya que si una empresa no paga a otra esta no puede pagar a sus proveedores y así sucesivamente hasta terminar con la insolvencia y la quiebra.

“Los retrasos en el cobro de facturas así como los activos impagados son unos de los grandes problemas de las PYMES en España, y representan la principal causa de que quiebra o declaración de insolvencia o concursos de acreedores de dichas mercantiles” afirma Mª Victoria Astorga, profesional de la empresa con servicios de cobro de morosos TKS Outsourcing Group.

La parte más negativa de todo esto es que la morosidad está acabando con muchas pymes que podrían funcionar perfectamente al haber encontrado su lugar en el mercado y haber conseguido ofrecer un producto o servicio que ha resultado atractivo y ha tenido éxito. De esta forma, no solo salen perjudicados los datos macroeconómicos sino también el empleo puesto que la morosidad impide nuevas contrataciones y que dichas empresas sigan creciendo, favoreciendo también a las grandes multinacionales y las administraciones públicas que pueden permitirse tardar un año en cobrar un servicio sin que afecte a su cuenta de resultados.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que más del 90% del tejido empresarial español está formado por pequeñas y medianas empresas, siendo la base de nuestra estructura económica. Si las pymes se van a pique por la morosidad, también lo hace nuestro sistema económico. “De ahí la necesidad de anticiparse a estas situaciones y externalizar la gestión profesional de los impagos” sentencia Astorga.


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