Naranjas: Fases del cultivo

  •  Febrero – Abril: Inicio brotación y floración
  •  Mayo – Junio: Fase de cuajado – periodo crítico en el que se decide la cantidad de fruta que queda en el árbol
  •  Julio – Octubre: Fase de engorde – periodo en el cual, la fruta ya fijada engorda hasta su maduración

Sin entrar a tecnicismos sobre sistemas de riego, plaga u otros factores comentamos las fases básicas que suponen para nosotros como empresa de venta de naranjas la correcta separación de estas 3 fases del cultivo de la naranja.

El exceso de riego nos va a perjudicar visiblemente durante las dos primeras fases, reduciendo la velocidad del metabolismo y con ello, perdiendo calibre en la fruta. Las raíces necesitan oxígeno para desarrollarse y absorber soluciones nutritivas, por lo que un exceso de agua produce un encharcamiento que pudre las raíces y las inhabilita para cumplir su función, parando el metabolismo.

En el último periodo de engorde la fruta, al tener las condiciones externas de calor, la copa demanda agua y por mucha agua que se le dé al árbol, las raíces son capaces de absorberla sin problemas de encharcamiento.

Así mismo cabe destacar una labor cultural muy importante enfocada a obtener la calidad deseada de la fruta que no es otra que la poda. Esta labor consiste en quitar ramas agotadas o secas que no van a producir fruta de calidad. Igualmente, permite que el sol y el aire entren dentro de la copa, impidiendo que los hongos y las plagas se protejan de los depredadores naturales (otros insectos beneficiosos que se alimentan de los dañinos), y que se controle la plaga.

Combatir las malas hierbas que compiten con los árboles por el agua y los nutrientes también es fundamental. Nuestra filosofía en LINK es ir implantando hierbas que no alberguen plagas y tenerlas controladas prioritariamente mediante la siega mecánica, para que a su vez estas compitan con las malas hierbas y no les permitan germinar ni brotar al restarles superficie de contacto con la luz solar, agua y nutrientes: a esto se le llama una inversión de flora natural.

Por último, resaltar que cuando las opciones naturales no son suficientes para atajar un problema, a veces y en muy contadas ocasiones, necesitamos de una pulverización para controlar una plaga que amenaza con mermar al árbol y a la cosecha. En cualquier caso, un ingeniero cualificado firma una orden de trabajo, debidamente justificada tras realizar muchos conteos de plaga y de fauna auxiliar, que justifique siempre, que técnicamente no es posible el control de la plaga sin la ayuda de un tratamiento de pulverización.

Hay que entender que el cultivo óptimo de nuestras plantas, su correcta nutrición y cuidados, son la condición “sine quanon” para obtener una cosecha de calidad que nos permita ofrecer unas naranjas y mandarinas “criadas” de manera personalizada y atendiendo todas sus necesidades en aras a que usted disfrute de naranjas en su casa.


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