¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

Cambiar duele. Es algo que hemos tenido claro desde el momento en el que venimos al mundo del cálido y cómodo vientre materno. Por fortuna, ya los médicos han dejado la costumbre de recibir a los bebés con una palmada en sus nalgas, pero es ese el momento en el que la vida no deja de sorprendernos con cambios.

El nacimiento de los primeros dientes duele. Las primeras caídas montando bicicleta duelen. El primer día de la escuela es un recuerdo agridulce. Así puede seguir ese listado de cambios por los que todos pasamos y veremos que lo único que tienen en común es que no fueron enteramente fáciles.

El momento del nacimiento marca el inicio de una vida en la que lo único constante será el cambio.

Por qué nos cuesta tanto cambiar

Entonces, si el cambio es vital para el ser humano, ¿Por qué cuesta tanto?

De seguro tú te has hecho esa pregunta ya. Por ejemplo, el simple hecho de emprender implica tomar decisiones y dar un paso hacia lo desconocido. Yo también me hice esa pregunta hace algunos años y, al buscar una respuesta, llegué a diseñar la metodología que me ha permitido explicar el fenómeno del cambio. A este modelo de pensamiento le llamo la Dinámica del Cambio y puedes aprender más sobre ella en esta página.

El foco de este modelo está en entender que el cambio se puede explicar de forma muy sencilla con una fórmula matemática más fácil de memorizar que cualquier tabla de multiplicar.

Cambio lo podemos definir como pasar de un estado A a un estado B, teniendo en cuenta que el estado B siempre será mejor que el estado A

Teniendo en cuenta esta definición, he logrado entender que un cambio se produce a raíz de una energía. Por ejemplo, si tú escuchas tu canción de salsa favorita y te paras a bailar, eso quiere decir que acumulaste suficiente energía en ti para cambiar de estado. A esta fuerza se le conoce como excitación o motivación a cambiar.

Pero, ¿Qué pasa cuando queremos levantarnos más temprano para trabajar en un proyecto de emprendimiento que tenemos en mente desde hace años? o ¿Queremos dejar de procrastinar tanto? 

¿Qué significa resistirse al cambio?

¿Cuántas veces te ha pasado que sabes qué quieres cambiar pero no sabes por dónde empezar a hacerlo? La contrapartida de la excitación es la resistencia a cambiar, que se da cuando juzgamos un posible cambio como algo negativo. Sin embargo, resistirse a cambiar es completamente normal.

Así que, la próxima vez que intentes analizar por qué no eres capaz de cambiar, empieza por preguntarte cómo estás interpretando ese posible cambio. Por ejemplo, si tu cambio es querer madrugar más para tener más tiempo en las mañanas y lo interpretas como dormir menos, es muy probable que te resistas a este cambio. Por otro lado, si tu interpretación se relaciona con aprovechar más el día, puede que tengas más motivos para animarte a cambiar.

Aprender a manejar el cambio y cambiar el chip mental que tenemos sobre él es algo que cuesta trabajo, pero se puede dominar. Si te interesa aprender más sobre este tema, mantente al tanto de mis publicaciones o, si estás en Bogotá, puedes ser parte de la próxima versión de mi taller ‘El Creador de mi Futuro Soy Yo’ inscribiéndote aquí.


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