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Slow Food: un sector en crecimiento en el ámbito alimentario

el 22 julio 2020

Como dice la conocida canción, hay algunas cosas que se disfrutan mucho más si se hacen “despacito”. Y la comida es una de ellas. No hay nada como comer relajadamente, degustando productos naturales, en un plato elaborado con mimo por uno mismo y con la mejor compañía. Y si es posible, sin la distracción del móvil… Es el slow food.

Un concepto de alimentación que pretende recuperar lo que ha sido la alimentación toda la vida, y haciendo frente al estilo de vida que llevamos desde hace varias décadas con el conocido fast food.

La sociedad quiere frenar un poco y disfrutar más de la vida. Es por ello que los negocios y restaurantes especializados en slow food pueden tener un importante margen de crecimiento en los próximos años.

Slow food

El fast food, o literalmente hablando, comer rápido y mal, es una tendencia que nos llegó en los años 70 y 80 desde los EEUU, propiciada por la fama de marcas comerciales como McDonalds, Coca Cola, Pepsi… En los Estados Unidos todo va más rápido. No hay más que ver las películas, en las que los protagonistas parecen no tener tiempo para nada. Salir del trabajar, ir a Central Park a comer una hamburguesa y volver al trabajo… Es lo que tienen las megaciudades y las distancias largas. Que dedicas tanto tiempo a la movilidad, que apenas queda tiempo para sentarse a comer relajadamente.

No en todas las ciudades del mundo existe esta problemática de movilidad, pero estas marcas se han afianzado con el paso de los años y han echado raíces en todos los rincones del planeta. Es una alternativa rápida y muy barata. Y todos sabemos lo fácil que es caer en la tentación del fast food.

Frente a esta forma de comer con lamentables consecuencias para la salud en forma de sobrepeso, obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares, te proponemos practicar el slow food para llevar unos hábitos de vida más saludables. En este artículo puedes obtener un punto de vista más profesional, de la mano de una dietista.

Sentarse a comer, en lugar de hacerlo rápido y de pie. Elegir en el supermercado productos de cercanía. Alimentos naturales y frescos. Que hagas tú mismo los platos, siguiendo alguna rica receta. Que te rodees de las personas que más quieres para compartir las anécdotas del día a día… Parece fácil pero no lo es. Por eso requiere un esfuerzo extra por parte de todos.

Además, hoy tenemos un enemigo muy poderoso que nos lo impide: el móvil. ¿Serías capaz de comer o cenar sin mirar el móvil una sola vez? ¿O no pensar en el teléfono durante el tiempo en el que estás cocinando? Es tarea compleja ya que los móviles se han convertido en una extensión de nuestro cuerpo y cada vez estamos generando una dependencia mayor hacia ellas. Por no hablar de cómo están afectando a las nuevas generaciones que han crecido con las nuevas tecnologías.

También a ellos debemos reeducarles. Enseñarles que la mejor forma de socializarse es dejar de lado los móviles y sentarse a comer en la mesa para compartir con la familia los mejores momentos del día, sin distracciones de ningún tipo.

Desde este blog te recomendamos que cambies tus hábitos para pasarte al slow food y volver a comer “despacito”. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán para toda la vida.

También puedes ver: Ideas de negocios relacionadas con comida

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