Hazlo con amor… sino, ni lo intentes!

Si dices que las cosas no van a funcionar, ten por seguro que la vida te dará la razón. La vida requiere optimismo, fe; pues de lo contrario los resultados de tu accionar serán acordes con tu actitud, con tu pensamiento. “Hazlo con amor sino ni lo intentes”… de seguro lo hemos oído de nuestras madres y ellas son muy conscientes de lo importantes que resultan este tipo de lecciones, pues si no las aprendemos por medio de quienes nos aconsejan, la vida se encarga pronto de enseñárnoslas.

Tratar bien a las personas que componen nuestros equipos de trabajo los llevará a sentirse cómodos y ello será transmitido al cliente, que recibirá la atención de un colaborador esmerado y por medio del voz a voz, venderá tus servicios, porque como dicen por ahí, no hay mejor marketing que un cliente satisfecho.

Al imprimir amor a tu trabajo, el resultado será excelente. Y vuelvo a las mamás, cuánta sabiduría en estos seres, recordando esos momentos en que nos correspondía cocinar o los demás quehaceres del hogar. “Hazlo con amor sino ni lo intentes” era la frase que profería al ver en nuestro rostro el desdén con el que llevábamos a cabo tales labores; y ahora que uno analiza un poco, se da cuenta del mal resultado: Arroz sin sal, papas quemadas y carne cruda. Mientras que en aquellos días que lo hicimos de buena gana, la sazón fue muy distinta.

La invitación es entonces amigo emprendedor a colmar de amor nuestro día: Amor por la vida, amor por lo que hacemos, amor por lo que nos corresponde, amor por las personas, amor por todo, puesto que, ese sentimiento llena nuestros días de buena energía y hace del fracaso algo nada más que efímero, como un pequeño requisito para eso enorme que nos espera.

Amar lo que haces, Steve Jobs


Artículo escrito por David Barrera

@Davidtiago2 en Twitter David Barrera En Facebook Davidtiago24@gmail.com

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1 Comentario en este artículo
  1. laura cámara Reply

    Resulta que en la tarde de hoy me enteré que hemos ganado un concurso, yo trabajo en un Hogar de día, es un lugar céntrico, en mi ciudad Córdoba, Argentina, allí van personas en situación de calle. Hombres y mujeres pobres que han quedado -o han decidido- estar en la calle. La casa es relativamente grande, pero se cuenta con lo justo. Lo que si sobra es el AMOR. Todos los docentes, la psicóloga, la trabajadora social, la Responsable, los secretarios, las cocineras, el médico y la enfermera trabajamos con un profundo amor a nuestros viejos y a nuestra profesión, eso nos hace nuestra tarea mas llevadera y a la vida le encontramos un sentido, por ende nos pasan cosas hermosas como la de hoy, ¡pues tendremos un televisor enorme y moderno para ver el mundial!

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